Nadie te va a preguntar por qué
Esto no se trabaja desde si está bien o mal, ni desde si eres promiscuo. Se trabaja desde si te está funcionando a ti. Es una práctica más y se mira con la misma neutralidad que cualquier otra.
Dijiste que sí y luego te fuiste a casa raro. O lo propusiste tú y ahora no sabes cómo decir que no quieres repetir. El sexo grupal no es el problema: el problema es cuando nadie ha hablado de lo que pasa alrededor.

¿Te suena esto?
Dijiste que sí para no parecer cerrado, y llevas semanas dándole vueltas.
Durante el plan te sentiste fuera, mirando, sin saber cómo entrar ni cómo irte.
Viste a tu pareja de una forma que no esperabas y no sabes qué hacer con eso.
Alguien cruzó un límite y no dijiste nada en el momento.
Lo proponéis cada vez que la pareja se atasca, y cada vez arregla menos.
Te lo pasaste bien y aun así al día siguiente hay una resaca emocional que no entiendes.
En qué te acompaño
Esto no se trabaja desde si está bien o mal, ni desde si eres promiscuo. Se trabaja desde si te está funcionando a ti. Es una práctica más y se mira con la misma neutralidad que cualquier otra.
Hay muchas formas de decir que sí sin quererlo: por no cortar el rollo, por miedo a parecer conservador, por no perder a alguien, por estar puesto. Distinguir el deseo propio de la presión del contexto es la parte más útil y la que más cambia lo que decides después.
Quedarse fuera dentro de un plan grupal es una experiencia muy común y muy poco contada: los demás conectan, tú miras. Ahí se toca algo antiguo —el vestuario, el recreo, no ser el elegido— y por eso a veces duele mucho más de lo que la escena justifica.
En pareja, el sexo grupal amplifica lo que ya había. Si había buena comunicación, la mejora; si había un tema sin hablar, lo destapa. Se trabajan los acuerdos concretos: qué se hace, qué no, qué se cuenta después y qué hacer si uno quiere parar.
Se mira qué pasó, cómo se avisa en el momento y cómo se sale de una situación sin bloquearse. Y si hubo algo no consentido, se trabaja como lo que es: algo que te hicieron, sin que el contexto lo diluya.
Bajón, vergüenza, dudas sobre tu relación o sobre ti. Suele haber una parte química —cansancio, sustancias, poco sueño— y otra emocional. Separarlas evita sacar conclusiones grandes desde un domingo malo.
Cómo trabajo
Cuentas lo que quieras contar. No hace falta describir prácticas para poder trabajar.
Separamos qué fue deseo tuyo, qué fue contexto y qué fue presión. Casi nunca es una sola cosa.
Si hay pareja, se montan acuerdos que se puedan sostener, con una forma clara de frenar.
Se revisa después de la siguiente vez, si la hay, y se ajusta con datos reales en vez de con teoría.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a hombres gais y a personas LGTBIQ+ que llegan hablando de un trío o de una fiesta y que en realidad vienen por otra cosa: por lo raro que se quedaron después, o por algo que se rompió con su pareja a partir de ahí.
En esta comunidad el sexo grupal está bastante normalizado, y eso tiene una parte buena y una trampa: cuando algo se te tuerce cuesta el doble decirlo, porque parece que el problema seas tú por no llevarlo bien. Ese silencio es justo lo que hace que la gente llegue meses después y con el asunto ya enquistado.
Aquí no se juzga ninguna práctica ni se te pide que dejes de hacer nada: se trabaja para que lo que hagas lo decidas tú.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieUna primera sesión para ver qué pasó y qué quieres a partir de ahora. Online o en Madrid.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
No. Es una práctica más y muchísima gente la disfruta sin ninguna consecuencia. Aquí se trabaja solo si algo de lo que pasa alrededor te está costando.
Es más frecuente de lo que se cuenta. Un sí dado por presión del contexto, por sustancias o por miedo a decepcionar no es lo mismo que un sí deseado, y merece la pena mirarlo con calma antes de sacar conclusiones sobre ti.
No se resuelve convenciendo a nadie. Se trabaja qué representa para cada uno, qué se teme perder si se dice que no, y si hay alguna versión que os sirva a los dos. A veces la hay y a veces la respuesta es que no, y también está bien.
Es de las cosas que más aparecen y casi nadie lo dice. Suele tocar algo bastante anterior al plan, y ahí es donde se trabaja.
Bloquearse en el momento es una respuesta normal, no un consentimiento. Se trabaja lo que pasó y qué quieres hacer con ello, sin que nada se ponga en marcha sin que tú lo decidas.
No. Aquí hablamos de una práctica concreta y de lo que la rodea. Si lo que te preocupa es no poder parar o que el sexo te esté ocupando la vida, hay una página específica para eso.
Reseñas en Google
Durante mucho tiempo sentí que mi vida giraba alrededor de la noche y que había perdido de vista quién era y qué quería. Empezar terapia me ayudó a parar, tomar distancia y reconstruir mi vida poco a poco. Hoy tengo un trabajo estable, he recuperado rutinas que me hacen bien y, sobre todo, ya no necesito tanto la aprobación de los demás para sentirme suficiente. Ha sido uno de los cambios más importantes que he hecho por mí y estoy muy agradecido por todo el proceso.
Empecé terapia sobre todo para trabajar mis relaciones, porque siempre acababa repitiendo el mismo tipo de patrón. No es algo que se consiga de un día para otro, pero noto muchísimo la diferencia, gracias a las herramientas que me está dando Mariano me siento mucho más segura, más motivada y afronto las relaciones de otra manera. Mil graciaaaas!!
Muy buena experiencia haciendo terapia con Mariano. Me ayudó mucho con temas de pareja, trabajo y también con mi relación con mi familia. Me sentí súper cómodo y acompañado durante todo el proceso. La verdad, muy recomendable y seguro volveré más adelante 😊
Reseñas publicadas en Google y anonimizadas con iniciales para proteger la privacidad de cada persona.
Ver todas las reseñas en Google →Sigue explorando