Mefedrona · Hombres gay · Terapia online

Mefedrona: cuando el subidón dura una noche y la bajada, tres días

La mefedrona —«mefe», «M-CAT», «miau miau»— es una de las tres sustancias que sostienen el chemsex, y no hace falta consumirla mucho para notarla. Aquí no vengo a decirte que la dejes mañana: vengo a mirar contigo qué te está dando y qué te está quitando.

Mariano Ventura Barreira, Psicólogo General Sanitario M-36402, terapia afirmativa LGTBIQ+ online
Onliney en
Madrid
+8años
acompañando
36402Colegiado
COPM
EspañaEuropa y el mundo

¿Te suena esto?

No hace falta llegar al descontrol para querer mirarlo

01

La sesión iba a ser una noche y se alargó bastante más de lo previsto.

02

Redosificas cada poco casi sin decidirlo: el cuerpo lo pide antes que tú.

03

El bajón de los días siguientes ya lo das por hecho al planificar la semana.

04

El sexo sobrio te parece plano, o directamente te da pereza intentarlo.

05

Has cancelado planes o has desaparecido un par de días sin dar explicaciones.

06

Sabes cuánto llevas gastado este mes y prefieres no pensarlo.

En qué te acompaño

Qué es la mefedrona y por qué engancha así

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Qué hace en el cerebro

Es una catinona sintética: libera de golpe dopamina y serotonina, y a la vez bloquea su recaptación. Eso produce euforia, cercanía emocional y desinhibición sexual muy intensas, pero vaciando las reservas que el cerebro necesita para los días siguientes.

Por qué el bajón es tan duro

Ese vaciado es exactamente el bajón: tristeza, irritabilidad, ansiedad y una sensación de vacío que puede durar dos o tres días. No es carácter ni culpa: es química agotada, y explica por qué el «martes negro» es tan reconocible.

Por qué la mefedrona y no otra

Su efecto dura poco —entre media hora y dos horas— y la caída es abrupta. Esa combinación empuja a redosificar constantemente y es lo que la hace más compulsiva que otras sustancias con efectos más largos.

El ansia de redosificar

El impulso de repetir cada poco no es falta de voluntad: es cómo funciona la molécula. Entenderlo quita culpa y, sobre todo, permite trabajar sobre el mecanismo real en vez de sobre el reproche.

Qué papel juega en el sexo

En el ambiente se usa por lo que hace con el sexo: quita vergüenza, alarga las sesiones y da una sensación de conexión inmediata con desconocidos. Ese es el motivo real, y por eso dejarlo sin más deja un hueco que hay que mirar.

Reducción de daños, no abstinencia obligatoria

Reducir, controlar o dejarlo son tres objetivos legítimos, y el tuyo lo eliges tú. Aquí no hay que llegar limpio para poder empezar.

Cómo trabajo

Cómo empezamos

1

Primera sesión

Nos conocemos por videollamada. Me cuentas cómo es tu consumo real, sin maquillarlo: aquí no hay sermón ni cara de susto.

2

Mapa de consumo

Miramos cuándo, con quién y para qué. La mefedrona casi nunca aparece sola: suele venir con el sexo, con la soledad o con el bajón del domingo.

3

Trabajo de fondo

Trabajamos lo que la sustancia está tapando —vergüenza, ansiedad social, deseo, autoestima— y a la vez las herramientas concretas para las sesiones.

4

Prevención de recaídas

Preparamos los momentos de riesgo: el chat que se abre un viernes, la fiesta, la app. No para prohibirlos, para llegar con un plan.

Retrato de Mariano Ventura Barreira, psicólogo afirmativo LGTBIQ+

Sobre mí

Mariano Ventura Barreira

Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+

Trabajo desde hace años con hombres gais que consumen mefedrona y llegan a consulta sin querer que les hagan un juicio moral, porque ya se lo hacen ellos de sobra.

La mefedrona no engancha porque seas débil: engancha porque hace exactamente lo que promete durante una hora, y porque la bajada empuja a repetir. Sé de qué estamos hablando y no hace falta que me expliques el contexto.

Debajo suele haber algo más: la mefedrona quita de golpe la vergüenza y el miedo al rechazo, y por eso cuesta tanto soltarla. Aquí tu consumo no se juzga: se trabaja qué te está dando y qué te está quitando.

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Reducir, controlar o dejarlo. Tú eliges el objetivo

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Preguntas frecuentes

Lo que la gente suele preguntarme

No. Trabajo con reducción de daños: puedes empezar aunque estés consumiendo activamente. Exigir abstinencia como puerta de entrada es la mejor manera de que la gente no pida ayuda hasta que la cosa está muy mal.

Habitualmente entre uno y tres días, y puede incluir tristeza intensa, ansiedad, irritabilidad e insomnio. Si aparecen ideas de hacerte daño, eso no es «el bajón»: es una urgencia y hay que buscar atención médica ya.

El cuadro más marcado es psicológico y conductual —el ansia de redosificar—, pero el desgaste sobre el ánimo, el sueño y la memoria es muy real. Si el consumo es intenso o sostenido, la retirada debe valorarla un médico.

No exactamente. El chemsex es la práctica —sexo bajo el efecto de sustancias— y la mefedrona es una de las que se usan. Puedes tener un problema con la mefedrona sin que el marco del chemsex sea lo tuyo, y al revés.

Sí. Se empieza por donde tú quieras. Con el tiempo suele aparecer lo que hay debajo, pero eso lo decides tú y a tu ritmo.

Totalmente. Es una consulta de psicología con secreto profesional. No hay historia clínica compartida ni informes a nadie.

Es lo más frecuente, y cambia el plan. El GHB tiene un margen muy estrecho entre la dosis buscada y la sobredosis, y su abstinencia puede ser grave: ahí la desintoxicación necesita supervisión médica, no solo terapia.

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Lo que dicen quienes ya pasaron por consulta

5,0
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Empecé terapia en una época en la que estaba bastante descontrolado con la noche y la marihuana. La primera sesión me la regaló un amigo y creo que fue de los mejores regalos que me han hecho porque ahí me di cuenta de que necesitaba ayuda de verdad. En ese momento vivía en Mallorca, trabajaba en hostelería un montón de horas y tenía mil ideas pero nunca hacía nada con ellas. Sabía perfectamente lo que tenía que hacer, pero luego no era capaz de moverme. Ahora estoy viviendo en Suiza y montando el proyecto de vida que llevaba años queriendo. No ha sido magia ni un cambio de un día para otro, pero comparado con cómo estaba cuando empecé… no tiene nada que ver. Muy contento de haber dado ese paso.

B. V.
B. V. · Reseña verificada en Google
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Me decidí por la terapia con Mariano porque sentía que mi relación con el consumo estaba tomando una dirección incorrecta. Pasé por distintas etapas: la experimentación, la normalización, la conciencia de que me estaba afectando y, finalmente, el trabajo para recuperar el control y volver al equilibrio. Aunque sigo recorriendo este camino, he ido tomando una mayor conciencia, cumpliendo mis objetivos terapéuticos y sosteniendo en el tiempo los cambios que me había propuesto alcanzar. Con el tiempo entendí que el consumo era solo una parte de la historia. La terapia me ha ayudado a explorar qué había detrás de esa necesidad de evadirme o desinhibirme, trabajando aspectos relacionados con mi familia, mi identidad y mis relaciones afectivo-sexuales, la experiencia de vivir lejos de mi país, la soledad, ciertas expectativas vitales y la forma en que me afectan algunas presiones sociales. Gracias a este proceso, hoy me considero una persona más consciente y siento que estoy recuperando el equilibrio.

R. L.
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★★★★★

Empecé terapia con Mariano después de tocar fondo, de no ver salida e intentar acabar con todo. Ese momento y los cambios que conllevó me hicieron replantearme muchas cosas sobre mi pasado, el impacto que había tenido mi historia familiar, mi infancia y adolescencia y cómo todo ello había influido en mi forma de vivir, de relacionarme y de entenderme a mí mismo. Además, estaba atravesando una ruptura y cuestionándome aspectos importantes de mi profesión, mis vínculos y el lugar que ocupaban las personas en mi vida. Aunque llevo relativamente poco tiempo en terapia y todavía no estoy en mi mejor momento, siento que algo importante va cambiando. Por primera vez estoy tomando decisiones que nacen de mis inquietudes, mis gustos y de lo que quiero para mí, en lugar de actuar por inercia o por lo que se esperaba de mí. Saber que estoy construyendo una vida más alineada con mis propios deseos está siendo una experiencia profundamente transformadora. Recomiendo hacer terapia mucho antes de llegar a tocar fondo. Tener a alguien que pueda acompañarte, enseñarte herramientas para la gestión emocional personal y social, que te aconseje y te haga ver las cosas desde otra perspectiva es muy constructivo. Mariano sabe escuchar, sabe enfrentarte a los temas que no quieres afrontar con buen tacto y comprensión. Es un muy buen apoyo para transitar los momentos difíciles de la vida.

J. S.
J. S. · Reseña verificada en Google

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