Comunidad LGTB y abuso de sustancias.
Mariano Ventura
22 de mayo de 2024 · 10 minutos de lectura
Son las cuatro de la mañana de un domingo y llevas tres horas diciéndote que esta es la última. No es la primera vez que lo piensas, y tampoco es que lo estés pasando mal: la noche va bien, la gente es buena, la música también. Lo raro llega el lunes, cuando te descubres calculando cuántos fines de semana seguidos llevas así y decides no terminar la cuenta.
De eso va este artículo. No de si consumes o no —eso no lo decide nadie desde fuera— sino de por qué el abuso de sustancias en la comunidad LGTB aparece con más frecuencia que en la población general, qué dicen los datos con precisión y en qué punto el consumo deja de acompañar la vida y empieza a sostenerla.
Lo que dicen los datos, y de quién son
Conviene empezar por aquí, porque la frase «se consume más» se repite mucho y casi nunca se acompaña de la letra pequeña.
El trabajo más citado sobre el mecanismo es un meta-análisis de 12 estudios con jóvenes lesbianas, gais y bisexuales publicado en Prevention Science (Goldbach, Tanner-Smith, Bagwell y Dunlap, 2014). Su hallazgo no es que se consuma más: es qué predice ese consumo. Los factores de riesgo más fuertes fueron la victimización, la falta de entornos de apoyo, el estrés psicológico, los problemas de conducta y las reacciones negativas al contarlo. Es decir: no es la orientación, es lo que le pasa alrededor a quien la tiene.
Y hay un segundo dato que rompe el tópico y que casi nunca se cuenta. Un análisis de la encuesta nacional estadounidense sobre consumo publicado en LGBT Health, con 168.560 adultos —de ellos 11.389 lesbianas, gais o bisexuales— encontró disparidades claras en tabaco, consumo intensivo de alcohol y cannabis en mujeres lesbianas y bisexuales, en casi todos los grupos, y mayores todavía en mujeres negras e hispanas. En los hombres, en cambio, se observaron pocas disparidades (Schuler, Prince, Breslau y Collins, 2020).
Conviene leerlo con cuidado antes de trasladarlo: son datos estadounidenses, de encuesta y de población general LGB, no de la escena gay española. No hay cifras españolas equivalentes, y quien te dé un porcentaje de aquí probablemente se lo esté inventando. Lo que sí viaja es el mecanismo, y el mecanismo apunta al entorno, no a la identidad.
¿Por qué el abuso de sustancias en la comunidad LGTB es más prevalente?
Discriminación y estigma
Los datos disponibles muestran que las tasas de consumo de sustancias en jóvenes LGTBIQ+ son significativamente más altas que en sus pares heterosexuales y cisgénero.La discriminación y el estigma son experiencias comunes para muchas personas LGTBIQ+. Estos factores pueden generar altos niveles de estrés y ansiedad, llevando a algunos a recurrir al abuso de sustancias como una manera de escapar o aliviar estos sentimientos. La constante exposición a un entorno negativo puede hacer que las sustancias parezcan una solución temporal atractiva.Homofobia interiorizada
La homofobia interiorizada, o el auto-rechazo debido a la orientación sexual, puede contribuir significativamente al abuso de sustancias. Las personas que luchan con la aceptación de su identidad pueden usar drogas o alcohol para lidiar con la vergüenza y el conflicto interno. Esta forma de auto-medicar puede ofrecer un alivio temporal, pero a largo plazo agrava los problemas subyacentes.Estrés de minoría
El estrés de minorías es un concepto que describe el estrés adicional que enfrentan las personas de grupos minoritarios debido a la discriminación, el rechazo y la falta de apoyo. En la comunidad LGTBIQ+, este estrés puede ser constante y omnipresente, creando un terreno fértil para el desarrollo de problemas de abuso de sustancias como mecanismo de afrontamiento.Cómo trabajar el abuso de sustancias desde la terapia afirmativa
El trabajo terapéutico no empieza por el consumo, sino por lo que hay debajo. Desde un enfoque afirmativo y de reducción de daños, el objetivo no es juzgarte ni exigirte abstinencia inmediata, sino entender qué está regulando la sustancia —vergüenza, estrés de minoría, soledad, ansiedad social— y construir formas más sanas de sostener eso, sin patologizar tu orientación ni tu identidad y coordinando con recursos médicos cuando el consumo lo requiere.
En consulta miramos los desencadenantes concretos —contextos, emociones, vínculos—, reforzamos tu red de apoyo y te devolvemos sensación de control paso a paso, a tu ritmo. Pedir ayuda no es rendirse: es dejar de gestionarlo en soledad.
Falta de apoyo social
La falta de apoyo social es otro factor crucial. Muchas personas LGTBIQ+ pueden sentirse aisladas, especialmente si han sido rechazadas por familiares o amigos debido a su orientación sexual o identidad de género. La ausencia de una red de apoyo puede llevar a buscar consuelo en las sustancias, ya que el consumo puede parecer una forma de llenar ese vacío emocional.Entornos de alto riesgo
Algunas subculturas dentro de la comunidad LGTBIQ+ pueden estar más asociadas con el uso de sustancias, como ciertos círculos de fiesta o eventos donde el consumo de drogas es común. La normalización del uso de sustancias en estos entornos puede incrementar la susceptibilidad de los individuos al abuso, ya que puede percibirse como un comportamiento aceptable o incluso esperado.Barreras al tratamiento
Las personas LGTBIQ+ a menudo enfrentan barreras adicionales al buscar tratamiento para el abuso de sustancias, como la falta de programas inclusivos y el temor a la discriminación dentro de los servicios de salud. Estas barreras pueden dificultar el acceso al apoyo necesario para superar la adicción, perpetuando el ciclo de abuso.Conclusión
La combinación de discriminación, homofobia interiorizada, estrés de minorías, falta de apoyo social, entornos de alto riesgo y barreras al tratamiento crea una tormenta perfecta que puede aumentar la susceptibilidad al abuso de sustancias en la comunidad LGTBIQ+. Es crucial abordar estos factores de manera holística para proporcionar el apoyo y los recursos necesarios que promuevan la salud y el bienestar dentro de esta comunidad.Si quieres saber más sobre el impacto de la discriminación en la salud mental LGTBIQ+, te recomiendo leer sobre el estrés de minoría LGTBIQ+ y cómo la terapia afirmativa LGTBIQ+ puede ayudarte a encontrar herramientas más sanas de gestión emocional.La información sobre adicciones y dependencia de sustancias en Wikipedia ofrece un marco general útil, mientras que la SAMHSA (Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias) cuenta con recursos específicos para la población LGTBQI+ en riesgo.Si lo que has leído resuena contigo y quieres trabajarlo en un espacio seguro y afirmativo, puedes conocer más sobre la terapia LGTB en Madrid que ofrezco. Estaré encantado de acompañarte.¿Quieres hablar con un psicólogo especializado en abuso de sustancias y salud mental LGTBIQ+? Más información sobre psicólogo chemsex.
Línea de ayuda 024
La Línea 024 de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad (gratuita y disponible 24 horas) atiende también situaciones de crisis emocional. Si hay una urgencia o un riesgo inmediato, llama al 112. Este contenido no sustituye una atención de urgencia.
Cada sustancia tiene su propio modo de engancharse, y por eso cada una tiene aquí su espacio: mefedrona, ketamina, GHB, tina o cristal y marihuana. En todas se trabaja igual: sin juicio moral y desde donde estés, aunque sigas consumiendo.
Cuándo el consumo deja de acompañar y empieza a sostener
La pregunta que llega a consulta casi nunca es «¿soy adicto?». Suele ser más pequeña y más incómoda: «¿esto es normal?». Y la frecuencia, por sí sola, no contesta. Hay quien sale dos fines de semana al mes con todo en orden y quien sale uno y lleva año y medio organizando la vida alrededor de ese día.
Estas cuatro preguntas separan mejor que cualquier cantidad:
- ¿Puedes ir sin consumir? No si te apetece, sino si es posible. Si la idea de ir al mismo sitio sobrio te resulta directamente impensable, el consumo ya no acompaña al plan: es el plan.
- ¿Qué pasa el martes? El bajón posterior es fisiología y se pasa. Lo que informa es si esos días han empezado a comerse cosas que te importan: trabajo, gente, la sensación de estar bien contigo.
- ¿Sigue habiendo una decisión? Consumir eligiendo y consumir porque ya estaba decidido antes de salir de casa son dos cosas distintas, y solo tú notas la diferencia.
- ¿Se lo has contado a alguien? Si llevas meses sin poder nombrarlo delante de nadie, esa dificultad ya es información, independientemente de la cantidad.
Y una precisión importante: si aparecen consumo diario, síntomas físicos al parar, mezcla de sustancias o consumo por vía intravenosa, esto empieza en el médico, no en el psicólogo. En España, el 112 atiende cualquier urgencia y el 024 es la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y las 24 horas.
Preguntas frecuentes sobre consumo de sustancias en la comunidad LGTBIQ+
¿Tengo que dejar de consumir para empezar terapia?
No. Desde un enfoque afirmativo y de reducción de daños, el objetivo no es juzgarte ni exigirte abstinencia inmediata, sino entender qué está regulando la sustancia y construir formas más sostenibles. Se trabaja desde donde estés, aunque sigas consumiendo.
¿Por dónde empieza el trabajo terapéutico?
No por el consumo, sino por lo que hay debajo: vergüenza, estrés de minoría, soledad, ansiedad social. En consulta se miran los desencadenantes concretos —contextos, emociones, vínculos—, se refuerza tu red de apoyo y se recupera sensación de control paso a paso.
¿Pedir ayuda es rendirse?
No: pedir ayuda es dejar de gestionarlo en soledad. Y si hay una urgencia o un riesgo inmediato, está la Línea 024 del Ministerio de Sanidad, gratuita y disponible 24 horas, además del 112.
¿Se trabaja igual con todas las sustancias?
Cada una tiene su forma de engancharse —mefedrona, ketamina, GHB, tina o cristal, marihuana— y por eso cada una tiene su espacio propio. Pero el modo de trabajarlas es el mismo: sin juicio moral y desde donde estés.
Si el consumo lleva tiempo ocupando más sitio del que quieres, escríbeme y lo miramos sin sermón.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación psicológica profesional.
Artículo revisado y redactado por Mariano Ventura Barreira
Psicólogo General Sanitario · Colegiado M-36402 (COP Madrid)
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