Un espacio donde tu duelo vale entero
Aquí no eres «el amigo»: eres el viudo. Nombrar la pérdida con su verdadero peso es el primer acto de reparación.
Murió tu pareja y, junto al dolor inmenso, descubriste otra herida: para muchos eras «el amigo», su familia decide sin ti, y tu viudez no tiene el reconocimiento que tendría un matrimonio hetero. Ese duelo doble —la pérdida y la invisibilidad— necesita un espacio que lo entienda completo.

¿Te suena esto?
En el funeral fuiste «el amigo» mientras se te moría el amor de tu vida.
Su familia tomó decisiones —del hospital a la herencia— pasando por encima de ti.
Nadie te pregunta cómo estás con la insistencia que le preguntarían a una viuda.
La casa, las rutinas, el futuro que planearon: todo quedó suspendido en el aire.
Sientes culpa al reír, al vivir, incluso al pensar en volver a querer.
Cargas el duelo en soledad porque tu red era, sobre todo, él.
En qué te acompaño
Aquí no eres «el amigo»: eres el viudo. Nombrar la pérdida con su verdadero peso es el primer acto de reparación.
Shock, rabia, tristeza, reorganización: el duelo tiene proceso pero no cronómetro. Te acompaño al ritmo de tu pérdida.
La invisibilidad social —funerales, familia política, papeles— añade rabia y soledad al dolor. Esa capa también se trabaja.
Herencias, vivienda, decisiones que no pueden esperar: la terapia te ayuda a atravesarlas sin que te rompan.
Rutinas, casa, red social: reconstruir un día a día que tenía dos nombres y ahora debe sostenerse con uno.
La culpa del superviviente y el permiso para disfrutar, vincularte y —si llega— amar de nuevo. Él no se va de tu historia.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Europa o cualquier parte del mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Acompaño desde hace tiempo a hombres que han perdido a su pareja. «Viudo» es solo una etiqueta, y las etiquetas las decides tú: puedes usarla, dejarla de lado o buscar otra palabra que te sirva mejor. Lo que sí se trabaja aquí es lo de debajo: el dolor, la ausencia y un duelo que muchas veces el entorno no reconoce, entre la familia que te aparta, los papeles que no te nombran y el «erais amigos».
El duelo por la pareja en hombres gais arrastra con frecuencia lo que la psicología llama duelo desautorizado: pérdidas que el entorno no valida del todo. Conozco esa doble herida y sé acompañarla con el respeto que merece.
Acompañar viudos gais es de los trabajos más delicados y transformadores que hago: cuando el duelo por fin es visto completo, empieza de verdad a sanar. No tienes que cargar esto solo. Aquí el duelo no se mide por lo que otros reconocían de vuestra relación: se acompaña.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieLa pérdida ya es suficiente carga como para sumarle invisibilidad. Te acompaño a atravesarla con el reconocimiento que mereces.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
No hay plazo universal: el primer año suele ser el más duro (cada fecha es una primera vez sin él) y la intensidad va transformándose gradualmente. Si pasado mucho tiempo el dolor sigue congelado o tu vida no logra reorganizarse, hablamos de duelo complicado, y la terapia está especialmente indicada.
Es el duelo que el entorno no reconoce del todo: si tu relación era invisible para algunos, tu pérdida también lo será. Menos pésames, menos permisos laborales, menos paciencia con tu dolor. Esa falta de validación complica el proceso, y trabajarla es parte central de la terapia con viudos gay.
La rabia ante ese borrado es legítima y necesita cauce: ni tragarla ni dejar que te consuma. En terapia la procesamos y separamos las batallas que valen la pena (a veces legales, a veces simbólicas) de las que solo prolongan la herida.
Completamente: la culpa del superviviente aparece justo cuando el duelo avanza. Sentir alivio, reír o desear compañía no traiciona su memoria; es la vida reclamando su espacio. Aprender a llevar su recuerdo sin cargarlo como deuda es parte del trabajo.
Cuando tú quieras, y no hay respuesta correcta: ni el luto eterno honra más ni salir pronto significa olvidar. En terapia exploramos qué necesitas tú, sin los juicios del entorno («qué rápido», «qué lento») que suelen llover en ambas direcciones.
Emocionalmente, tu duelo es el de una pareja, con papeles o sin ellos. Legalmente, la falta de matrimonio puede haber añadido despojos concretos (decisiones médicas, herencia, vivienda) que agravan la herida. Ambas dimensiones entran en el trabajo terapéutico; para lo legal, te orientaré a profesionales del área.
Sí. Sesiones por videollamada para España y toda Latinoamérica, en español neutro o inglés. La primera sesión dura 60 minutos; las siguientes, 50.
Reseñas en Google
Empecé terapia con Mariano en uno de los momentos más difíciles de mi vida, cuando falleció mi madre. Tener un espacio donde poder hablar de todo lo que estaba sintiendo me ayudó muchísimo a atravesar ese duelo. Con el tiempo también trabajamos otras cosas importantes para mí, como aprender a poner límites, gestionar mejor mi energía y no llegar siempre al agotamiento. Hoy siento que afronto mi día a día con mucha más calma y herramientas. Aunque ya no voy de forma regular, sigo volviendo de vez en cuando para revisar cómo estoy y seguir creciendo. Me alegro muchísimo de haber dado el paso de empezar terapia con él. Lo recomiendo muchísimo sin ninguna duda.
Conocía a Mariano porque era amigo de un amigo, aunque realmente no teníamos relación. Yo ya venía de hacer terapia con otro psicólogo que me había ayudado mucho, pero sentía que necesitaba seguir profundizando en algunas cosas. Además, la perdida repentina de un amigo me había dejado una tristeza con la que no podía seguir viviendo. Durante la terapia trabajé el duelo, lo demandante que era y que soy conmigo mismo, la presión del trabajo, la influencia de haber crecido en una familia bastante tradicional y cómo todo eso acababa afectando a mi autoestima. También hablamos mucho de la relación con mi cuerpo y de lo difícil que a veces es vivir con los ideales físicos que parecen existir dentro del ambiente gay. Ahora mismo ya no voy porque el trabajo y los viajes me absorben bastante, pero guardo un recuerdo muy bueno de todo el proceso. Incluso hemos coincidido alguna vez y sé que, si en algún momento vuelvo a necesitar terapia, puedo contar con él sin ninguna duda. ¡¡¡Un saludo y gracias por todo!!!
Buscaba ordenar mis ideas en un momento complicado y la suerte me hizo encontrar a Mariano. Luego he pasado de todo… siempre con su gran apoyo. Sin su ayuda no estaría aquí tan feliz y tan preparado para lo que venga. Gran profesional, gran persona y después de 5 años de terapia puedo decir que gran amigo. Le he enviado a casi toda mi familia y amigos… todos opinamos lo mismo. La confianza y la conexión que creas con el es casi automática, y le estoy muy agradecido por toda su ayuda. 100% recomendable.
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