Elaborar el estigma acumulado
Trabajar décadas de mensajes negativos sobre el VIH que aún pesan en cómo te ves a ti mismo.
Llevas décadas conviviendo con el virus, quizá desde antes de que hubiera tratamiento eficaz. Envejecer con VIH trae preguntas propias —salud, soledad, estigma acumulado— que pocos espacios abordan con la seriedad que merecen.

¿Te suena esto?
Cargas con décadas de estigma, algunas de una época en la que el diagnóstico era casi una sentencia.
Te preocupa cómo la medicación a largo plazo afecta tu cuerpo y tu energía al envejecer.
Sientes que el mundo LGTBIQ+ actual ya no habla de VIH como algo cotidiano, y eso te aísla.
Te cuesta hablar de tu estado serológico incluso con quienes te rodean desde hace años.
El miedo a la soledad en la vejez se agrava por el silencio alrededor de tu diagnóstico.
Sobreviviste a una generación entera de pérdidas, y ese duelo nunca terminó de procesarse.
En qué te acompaño
Trabajar décadas de mensajes negativos sobre el VIH que aún pesan en cómo te ves a ti mismo.
Procesar las pérdidas de una generación —amigos, parejas, comunidad— que muchas veces quedaron sin espacio para llorarse.
Acompañamiento emocional ante los cambios físicos y la relación con la medicación a largo plazo.
Herramientas para decidir cuándo, cómo y a quién contarle tu estado serológico, sin presión.
Encontrar espacios donde el VIH no sea un secreto ni un motivo de exclusión.
Pensar el futuro desde la experiencia acumulada, no solo desde el miedo.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Europa o cualquier parte del mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Acompaño en consulta a hombres que envejecen con VIH: gente que lleva décadas con el virus y con una mochila de estigma y de duelos que casi nadie ve.
Es una historia que pocas generaciones han vivido: el miedo de los primeros años, los tratamientos que lo cambiaron todo, los amigos que no llegaron. Nada de eso se despacha con un «hoy es una enfermedad crónica». Y ahora llegan cosas nuevas: la consulta del geriatra donde hay que volver a contarlo, la residencia, y una comunidad que mira poco a quien pasa de los sesenta.
Y hay una capa que casi nadie nombra: envejecer sin los referentes que deberían estar y sin saber quién va a cuidarte. Aquí el VIH no te define ni ordena tu vejez: se trabaja.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieEstigma, duelo, cuerpo y comunidad: cada pieza de esta etapa pesa menos con acompañamiento. Hablemos.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Sí, es muy común, especialmente entre quienes recibieron el diagnóstico en décadas con más estigma. Ese silencio se puede trabajar sin forzar una revelación que no sientas seguro.
Sí. Muchas personas de tu generación cargan duelos que nunca tuvieron espacio ni ritual. Elaborarlos, aunque sea décadas después, alivia mucho.
El impacto varía, pero es frecuente la ansiedad relacionada con la salud, el estigma interiorizado y el aislamiento social. Trabajamos cada aspecto según tu situación concreta.
Sí. El VIH indetectable no borra automáticamente décadas de estigma acumulado ni el impacto emocional de haber vivido la enfermedad en distintas épocas.
Sí, es un tema habitual en consulta. Trabajamos tanto el cuándo y el cómo como el manejo emocional de la respuesta del otro.
Sí, con mucho gusto. Las sesiones son online y me adapto al ritmo, la energía y las necesidades de cada etapa vital.
No. Muchas personas encuentran alivio real al abordar, por primera vez, experiencias que llevaban cargando en silencio durante años.
Reseñas en Google
Mariano ha sido un gran apoyo en los momentos que más necesitaba. En su consulta he encontrado no solo un espacio seguro, sino también herramientas para ordenar mis pensamientos y emociones.
Un acierto. Desde la primera sesión sentí que estaba hablando con alguien que realmente entendía mi realidad como hombre gay. Me ayudó a trabajar mis inseguridades y dificultades en mis vínculos.
Conocí a Mariano porque me lo recomendó una amiga que estudió con él. Al principio fui con mi novia a terapia de pareja, pero al final esa relación no salió adelante y decidimos separarnos. Aun así, sentí que había conectado muy bien con él y quise seguir el proceso yo solo. Durante estos años hemos hablado de muchísimas cosas: de mi forma de entender las relaciones, las parejas abiertas, mi manera de vivir el amor, de ver la sociedad y también de mis proyectos de vida. Cuando nos conocimos trabajaba de taxista y era árbitro de fútbol. Hoy he conseguido dedicarme a lo que siempre soñé: ser productor musical, y además tengo una relación estable con una mujer que adoro. Ya no voy con la misma frecuencia, pero de vez en cuando vuelvo para hacer un «check-in» y poner un poco de orden. Mirando atrás me doy cuenta de todo lo que ha cambiado mi vida y de lo importante que ha sido conocerme, quitarme fantasmas aprendidos del pasado y tomar el toro por los cuernos. Un abrazo!!!!
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