Primero se quita la culpa
Antes de tocar la conducta hay que desmontar la idea de que esto lo haces porque quieres. No lo eliges: se dispara solo, y culparte por ello lo empeora.
Llevas años haciéndolo y probablemente no se lo has contado a nadie. Te prometes parar, aguantas unos días y vuelve. No es una manía tonta ni algo que se quite queriendo, y tiene tratamiento.

¿Te suena esto?
No es culpa tuya y no es falta de carácter: tu cabeza encontró una forma de calmarse y se quedó con ella.
Aquí no tienes que enseñar nada ni quitarte la gorra. Se habla, y solo se mira si tú quieres.
Se puede parar, y se sabe cómo: hay un tratamiento concreto para esto, no consejos genéricos.
Averiguamos qué lo dispara en tu caso: el sofá, el móvil, el espejo, la ansiedad de después de trabajar.
El secreto es lo que más lo sostiene. Contarlo en un sitio seguro ya baja la mitad de la carga.
Recuperar los sitios que dejaste: la piscina, el barbero, dormir en casa de alguien.
En qué te acompaño
Antes de tocar la conducta hay que desmontar la idea de que esto lo haces porque quieres. No lo eliges: se dispara solo, y culparte por ello lo empeora.
No se trata de aguantarse más. Se mira cuándo pasa, dónde, con qué manos libres y en qué estado de ánimo, hasta que el patrón queda a la vista.
Es el tratamiento con más evidencia para esto: aprender a detectar el aviso previo y meter una respuesta incompatible en ese hueco. Se entrena, no se improvisa.
La conducta y la vergüenza son dos problemas distintos. Se puede dejar de arrancar y seguir escondiéndose, así que lo segundo también se trabaja.
Piscina, playa, barbero, quedarte a dormir, que alguien te toque la cabeza. Se vuelve por pasos, no de golpe, y a tu ritmo.
Se llama tricotilomanía. Se cuenta por si te sirve, no porque haga falta saberlo para empezar.
Cómo trabajo
Nos conocemos por videollamada. No hace falta que enseñes nada ni que expliques cómo se ve.
Registramos cuándo pasa, dónde y en qué estado. No para castigarte: para tener datos con los que trabajar.
Aprendemos a detectar el instante previo y a meter una respuesta incompatible, además de trabajar la tensión que hay debajo.
Cuando baja la frecuencia, preparamos las recaídas, que las hay, para que no tiren por tierra lo ganado.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a personas LGTBIQ+ que llevan años arrancándose el pelo y que no lo han contado nunca, ni siquiera en terapias anteriores. Suele salir al tercer día, de refilón y con muchísima vergüenza.
Cuando además has crecido escondiendo otras cosas, esconder esto sale casi solo: ya sabes tapar, ya sabes desviar la conversación, ya sabes elegir la foto en la que no se nota. Por eso trabajo la conducta y el ocultamiento a la vez, porque en esta comunidad casi nunca vienen separados.
Aquí no hay que enseñar nada ni demostrar que lo has intentado bastante: se trabaja con lo que hay, sin que tengas que quitarte la gorra el primer día.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieUna primera sesión para contarlo en voz alta y ver qué lo está sosteniendo. Online o en Madrid.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Se trabaja y mejora mucho. El tratamiento con más evidencia es el entrenamiento de reversión de hábitos, y lo habitual es bajar bastante la frecuencia en semanas, no en años. No se trata de no volver a hacerlo nunca, sino de que deje de mandar en tu día.
No. No hay que enseñar nada. Se puede trabajar entero hablando, y muchas personas nunca se quitan la gorra en consulta. Si en algún momento te apetece, bien; si no, también.
Son parientes: la misma familia de conductas repetitivas centradas en el cuerpo. Morderse las uñas es onicofagia y va con la boca; pellizcarse la piel es excoriación y va con los dedos. Se abordan de forma parecida, y es muy común tener más de una.
No. Llevar veinte años haciéndolo no cambia el tratamiento. Lo que cambia es la cantidad de vergüenza acumulada, y eso también se trabaja.
Sí, y para muchas personas es más fácil empezar así: se cuenta desde casa, sin sala de espera y sin sentirte mirado. El entrenamiento se hace igual.
Es muy frecuente, y no cambia el enfoque. Cabeza, cejas, pestañas, barba o vello corporal: se trabaja igual, adaptando el ejercicio a la zona.
Es el nombre clínico de arrancarse el pelo de forma repetida. En el DSM-5 está en el capítulo del TOC y trastornos relacionados, no entre las adicciones. Se cuenta por si te sirve, no porque haga falta saberlo para empezar.
Reseñas en Google
Con Mariano, me di cuenta de lo exigente que soy conmigo mismo y de cómo vivía siempre con la sensación de ir corriendo. Poder parar, ordenar las ideas y tomar decisiones con más calma me ayudó muchísimo. Hoy vivo en Nueva York con mi pareja y siento que estoy en un camino profesional que realmente he elegido y no que simplemente me ha ido llevando. Mirando atrás, el cambio ha sido enorme y estoy muy agradecido por todo el proceso.
Me ayudó mucho trabajar con Mariano durante 2023 y 2025. Me enfrenté a cambiar de rol en mi trabajo, varias mudanzas en poco tiempo y afrontar muchos cambios a la vez en el contexto familiar. Cuento con el siempre que lo necesito y nos seguimos viendo. 😘
Después de la pandemia me di cuenta de que había cosas que no estaba consiguiendo gestionar solo, sobre todo la ansiedad y lo mucho que me costaba relacionarme con los demás. Con el tiempo también fuimos trabajando mi autoestima, mis relaciones con otros hombres, mi familia, varios cambios de trabajo y hasta cómo volver a disfrutar de actividades fuera de casa. Seguimos haciendo terapia y todavía me queda camino, pero me conozco muchísimo mejor.
Reseñas publicadas en Google y anonimizadas con iniciales para proteger la privacidad de cada persona.
Ver todas las reseñas en Google →