No es falta de cabeza
Nadie con este problema necesita que le expliquen que gasta de más: eso ya lo sabe. Lo que falta no es información, es entender qué apaga la compra en ese momento exacto.
Escondes los paquetes. Miras el saldo con miedo. Tienes cosas con la etiqueta puesta desde hace meses. Y cada vez que decides parar, aguantas unas semanas y vuelve. No es un problema de matemáticas: si lo fuera, ya lo habrías resuelto.

¿Te suena esto?
Compras cuando estás mal, aburrido o después de una discusión, no cuando necesitas algo.
El subidón dura hasta que llega el paquete, y a veces ni lo abres.
Escondes lo que compras, o mientes sobre lo que ha costado.
Estás pagando a plazos cosas que ya no usas.
Miras la cuenta con ansiedad y a veces directamente no la miras.
Te has prometido parar muchas veces y sabes exactamente cómo termina.
En qué te acompaño
Nadie con este problema necesita que le expliquen que gasta de más: eso ya lo sabe. Lo que falta no es información, es entender qué apaga la compra en ese momento exacto.
Ansiedad, vacío, sensación de no valer, celebración, castigo. Cada uno lleva a un trabajo distinto, y hasta que no hay otra forma de tapar eso, la conducta no se suelta.
Hay un patrón que veo mucho en esta comunidad: gastar en el aspecto —ropa, gimnasio, estética, viajes que hay que enseñar— como forma de comprar la pertenencia que no se tuvo antes. Cuando el gasto sostiene una imagen, recortar da un vértigo que no es económico.
El secreto es lo que más lo mantiene. Esconder paquetes, mentir sobre precios y no poder hablarlo con la pareja añade una carga que empuja a volver a comprar. Romper el secreto en un sitio seguro ya baja bastante la presión.
Se trabaja con las cifras reales sobre la mesa, sin juicio: cuánto, a quién, en qué plazos. No para regañarte, sino porque el miedo difuso pesa más que el número concreto, y el número casi siempre es más manejable de lo que la ansiedad dice.
Yo trabajo la conducta y lo que hay debajo. La reestructuración de deuda y el asesoramiento financiero los lleva otro perfil profesional, y si hace falta se coordina. No se te deja fuera: se suma gente.
Cómo trabajo
Cuentas lo que quieras. No hace falta traer extractos ni cifras el primer día.
Registramos dos semanas: qué compras, a qué hora, en qué estado de ánimo y qué pasó justo antes.
Se trabaja el hueco entre el impulso y la compra, que es donde de verdad se puede meter otra cosa.
Se revisan las recaídas, que las hay, sobre todo en rebajas y fechas señaladas.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a personas LGTBIQ+ con deudas que no ha visto nadie de su entorno. Casi todas llegan por ansiedad o por un problema de pareja, y el dinero aparece bastante más tarde, cuando ya hay confianza.
Hay una parte que en esta comunidad pesa de forma específica: durante años el aspecto ha funcionado como llave de entrada, y mucha gente aprendió que arreglarse era la forma de ser aceptado. Cuando gastar sostiene esa llave, recortar no se vive como un ajuste económico sino como perder el sitio. Por eso trabajo el gasto y lo que sostiene a la vez.
Aquí no se juzga en qué te lo has gastado ni se te va a dar una charla de finanzas: se trabaja para que comprar vuelva a ser una decisión.
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Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Se comporta como un bucle de refuerzo, aunque no está reconocida como adicción en las clasificaciones actuales. Da un poco igual la etiqueta: lo que importa es que hay tratamiento para los bucles y funciona.
Es lo más habitual y por eso mucha gente tarda años en pedir ayuda. No hace falta traer una cifra el primer día, y cuando se trae no se juzga: se ordena.
Solo si a ti te sirve y cuando tú quieras. Lo que se mira siempre es el patrón de conducta, no tu extracto.
No. La compra no es el problema; el automatismo sí. El objetivo es que puedas comprar algo porque lo quieres, no porque necesitas bajar algo.
Es muy frecuente y forma parte del trabajo: qué contar, cuándo y cómo. No se hace por impulso ni antes de que estés preparado.
No, eso es trabajo de asesoría financiera y se deriva si hace falta. Yo trabajo la conducta y lo que la sostiene, que es la parte que hace que la deuda vuelva a crecer aunque la renegocies.
Reseñas en Google
Quiero aclarar que después de 7 terapeutas puedo afirmar que Mariano es el mejor que he tenido con diferencia, me quito el sombrero, es una profesional de 10, si me hubieran dicho hace un año cómo iba a estar ahora, no me lo habría creído!! Empecé terapia muy perdida, desanimada, con muchas dudas sobre mi trabajo como actriz y sintiendo que no era suficiente. Ahora mirando atrás me doy cuenta de lo mucho que he cambiado (y lo mejor es que no solo lo noto yo). Estoy mucho mejor de ánimo, me tomo las cosas de otra manera y he aprendido a no machacarme tanto!! Todavía me queda camino, pero comparado con cómo estaba cuando empecé, el cambio ha sido enorme. Solamente puedo decir: GRACIAS MARIANO ♥️
Muy buena experiencia haciendo terapia con Mariano. Me ayudó mucho con temas de pareja, trabajo y también con mi relación con mi familia. Me sentí súper cómodo y acompañado durante todo el proceso. La verdad, muy recomendable y seguro volveré más adelante 😊
Después de la pandemia me di cuenta de que había cosas que no estaba consiguiendo gestionar solo, sobre todo la ansiedad y lo mucho que me costaba relacionarme con los demás. Con el tiempo también fuimos trabajando mi autoestima, mis relaciones con otros hombres, mi familia, varios cambios de trabajo y hasta cómo volver a disfrutar de actividades fuera de casa. Seguimos haciendo terapia y todavía me queda camino, pero me conozco muchísimo mejor.
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