No tener que explicar tu orientación
Aquí ya partimos de la base. El tiempo de sesión es para lo tuyo, no para formarme a mí.
Te atraen las personas, no los géneros, y llevas años explicando esa frase. Aquí no tienes que empezar por ahí: partimos de que tu orientación es real y hablamos de lo que de verdad te trae.

¿Te suena esto?
Cada vez que lo dices llega la misma pregunta: «¿eso no es lo mismo que bisexual?».
Te toca aclarar que no significa que te guste todo el mundo ni que estés disponible para cualquiera.
Según con quién estés, la gente te lee como gay o como hetero y tu identidad desaparece del mapa.
En el ambiente hay quien lo trata como una etiqueta de moda y eso duele viniendo de dentro.
Tu pareja tiene miedos que en realidad vienen de los prejuicios sobre tu orientación, no de ti.
Terminas simplificando quién eres solo para no tener que dar la charla otra vez.
En qué te acompaño
Aquí ya partimos de la base. El tiempo de sesión es para lo tuyo, no para formarme a mí.
Tu orientación no cambia según tu pareja, aunque el entorno la lea así. Reforzamos ese sostén interno.
«Indeciso», «promiscuo», «es una moda»: cuando esos mensajes se meten dentro, hacen daño real.
Preparar la conversación y responder a los miedos habituales sin que se convierta en un juicio sobre ti.
Buscar espacios donde no te toque justificarte y donde tu experiencia no sea una nota al pie.
Dejar de auditar a quién miras y con qué frecuencia, como si tuvieras que demostrar un equilibrio.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Europa o cualquier parte del mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Trabajo a diario con personas pansexuales hartas de explicar que se enamoran de la persona, no del género, y de que duden de que eso exista. Aquí tu orientación no está a prueba: es válida tal como la vives.
Sé, por lo que escucho cada semana, que a las personas pansexuales se les pide definirse antes de dejarlas contar nada, y que la duda llega también desde dentro de la comunidad: que si es lo mismo que bisexual, que si es una moda, que si al final acabarás eligiendo. Aquí no vas a tener que empezar defendiendo que tu orientación existe.
Que te pidan definirte antes de escucharte hace que mucha gente acabe no contando nada. Aquí no hay que aclarar la etiqueta antes de hablar: se trabaja desde donde estés.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieDeja de dar explicaciones y empieza a ocuparte de lo tuyo
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Se solapan y cada persona usa el término que mejor describe su experiencia. Aquí no vamos a discutir cuál es el correcto: uso el que uses tú.
No, y es el malentendido más repetido. Significa que el género no determina la atracción, no que sientas atracción por cualquiera.
No. Que un término se haya popularizado no invalida la experiencia que nombra.
Es un miedo frecuente y trabajable: suele tener más que ver con la inseguridad y los prejuicios que con tu orientación.
No hace falta resolverlo para empezar. La etiqueta es una herramienta, no un requisito.
Sí. Toda la terapia es online.
Me cuentas qué te trae, sin tener que explicar tu orientación antes de poder hablar de ti.
Reseñas en Google
Después de casi tres años de terapia con Mariano, puedo decir que sigue siendo mi primer psicólogo y que nunca he sentido la necesidad de buscar otro. Desde la primera sesión me hizo sentir cómodo, sin juicios y sin tener que invertir tiempo en explicar quién soy o justificar determinadas experiencias. Como profesional especializado en el colectivo, entendió muchos aspectos de mi realidad de forma natural.
Después de la pandemia me di cuenta de que había cosas que no estaba consiguiendo gestionar solo, sobre todo la ansiedad y lo mucho que me costaba relacionarme con los demás. Con el tiempo también fuimos trabajando mi autoestima, mis relaciones con otros hombres, mi familia, varios cambios de trabajo y hasta cómo volver a disfrutar de actividades fuera de casa.
Empecé terapia para trabajar algunos desafíos relacionados con el estrés laboral y, con el tiempo, el proceso fue evolucionando hacia otros aspectos muy importantes de mi vida. Uno de los temas que más trabajé fue mi motivación, tanto para desarrollar mi actividad como autónomo como para afrontar nuevos retos profesionales.
Reseñas publicadas en Google y anonimizadas con iniciales para proteger la privacidad de cada persona.
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