Qué es exactamente
EMDR usa estimulación bilateral —movimientos oculares, sonidos o toques alternos— mientras se trabaja un recuerdo concreto. No borra lo que pasó: hace que deje de responder el cuerpo como si estuviera pasando ahora.
El patio del colegio, la cara de tu padre aquel día, la vez que te siguieron por la calle, la llamada con el resultado. Tu cabeza ya lo tiene ordenado y el cuerpo sigue respondiendo como entonces. EMDR trabaja justo ahí.

¿Te suena esto?
Escenas del colegio vuelven solas, con la misma nitidez: el vestuario, el recreo, la palabra que te decían.
La frase exacta que dijo tu familia cuando lo contaste sigue teniendo el mismo efecto años después.
Te siguieron, te insultaron o te agredieron por la calle, y desde entonces calculas por dónde vas y con quién vas de la mano.
El día del diagnóstico, la sala, el tono de la persona que te lo dijo: sigue ahí entero.
En el trabajo se te dispara algo cuando alguien pregunta por tu vida personal, y luego no sabes explicar por qué.
Llevas años de terapia entendiéndolo todo, y eso concreto no se ha movido ni un poco.
En qué te acompaño
EMDR usa estimulación bilateral —movimientos oculares, sonidos o toques alternos— mientras se trabaja un recuerdo concreto. No borra lo que pasó: hace que deje de responder el cuerpo como si estuviera pasando ahora.
En esta comunidad casi nadie llega con un único episodio. Llega con años de vigilancia: medir la voz, elegir la ropa, mirar antes de dar la mano. Eso también deja huella, y EMDR permite trabajarlo por escenas concretas en lugar de por «todo lo que me pasó».
Una humillación de once años en el vestuario, la vez que te dejaron de hablar en clase, la primera vez que te llamaron algo. Aunque suene pequeño, si el cuerpo salta al recordarlo, se puede procesar.
Aquí no hay que explicar qué es ser trans, ni justificar por qué aquello dolió, ni empezar la sesión educando al terapeuta. Se entra directamente a trabajar, y eso ahorra meses.
No hace falta narrar la escena con detalle ni revivirla en voz alta. Se trabaja con la imagen, la sensación y lo que crees sobre ti a partir de ahí. Para mucha gente esto es lo que hace posible tratar algo que nunca ha podido contar.
EMDR va bien para recuerdos que siguen activos en el cuerpo. Si lo que hay ahora es una crisis abierta, consumo activo o falta de red, primero se estabiliza y luego se procesa. Se decide contigo, no se aplica sin más.
Cómo trabajo
Nos conocemos, me cuentas qué te trae y vemos si EMDR encaja con lo que necesitas. Si no es la herramienta indicada, te lo digo.
Antes de tocar nada doloroso trabajamos recursos: regulación, estabilidad y un sitio seguro al que volver.
Ya con base, empezamos con los recuerdos diana. Tú marcas el ritmo y se puede parar en cualquier momento.
Comprobamos que lo trabajado se sostiene en tu día a día y ajustamos lo que haga falta.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a personas LGTBIQ+ que han hecho años de terapia y siguen teniendo un recuerdo que no se mueve. Casi siempre es del colegio, de casa, o de una noche concreta que nunca han contado entera.
Trabajo con EMDR y con enfoque afirmativo a la vez, y en esta comunidad esa combinación importa más de lo que parece: no es lo mismo procesar una agresión con alguien que entiende el contexto que tener que explicar primero por qué ir de la mano por según qué calle sigue siendo una decisión. Aquí eso se da por sabido.
Aquí no hay que contar la escena entera para poder empezar: se trabaja al ritmo que aguantes y con lo que decidas traer.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieUna primera sesión para ver si EMDR encaja con lo que traes y cómo se ordenaría. Online o en Madrid.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
No. Se trabaja con la imagen, la sensación en el cuerpo y la creencia sobre ti que quedó de ahí. Hay personas que procesan un recuerdo sin llegar a narrarlo en voz alta, y para muchas es justo lo que les permite tratarlo por fin.
Sí, y es el motivo más frecuente por el que llega gente LGTBIQ+ a EMDR. El acoso sostenido durante años deja huella igual que un episodio único, y se trabaja por escenas concretas: la que más vuelve, la que más quema.
Porque parte del trabajo es identificar qué creencia sobre ti quedó instalada. Si tienes que dedicar las primeras sesiones a explicar tu contexto, se pierde tiempo y a veces se pierde precisión. Aquí el contexto no hay que explicarlo.
Depende de si hay un recuerdo puntual o muchos años de acumulación. Un recuerdo aislado puede procesarse en pocas sesiones; una historia de acoso o rechazo familiar lleva un proceso más largo, ordenado por escenas.
Sí. La estimulación bilateral se hace igual por vídeo, con estímulos visuales o auditivos. Muchas personas prefieren hacerlo desde su casa, que es un entorno más seguro para ellas.
Se mira primero. Si ahora mismo hay crisis abierta, consumo activo o poca red alrededor, se empieza estabilizando y se procesa después. No es un no: es un orden.
Reseñas en Google
Mariano me ha ayudado mucho, y me sigue ayudando, entre otras cosas, con mi ansiedad social, y a aprender a distinguir hasta qué punto mis inseguridades son distorsiones («síndrome del impostor»), y a encontrar las habilidades en que realmente puedo mejorar, y cómo mejorarlas. En general, creo que Mariano es muy buen psicólogo, es amable, profesional, y empático. Y, en mi experiencia, tiene muchos recursos: a menudo propone técnicas y ejercicios nuevos específicos tanto para identificar la raíz de los problemas, como para atajarlos.
Durante la terapia trabajé el duelo, lo demandante que era y que soy conmigo mismo, la presión del trabajo, la influencia de haber crecido en una familia bastante tradicional y cómo todo eso acababa afectando a mi autoestima. También hablamos mucho de la relación con mi cuerpo y de lo difícil que a veces es vivir con los ideales físicos que parecen existir dentro del ambiente gay.
Empecé terapia con Mariano después de tocar fondo, de no ver salida e intentar acabar con todo. Ese momento y los cambios que conllevó me hicieron replantearme muchas cosas sobre mi pasado, el impacto que había tenido mi historia familiar, mi infancia y adolescencia y cómo todo ello había influido en mi forma de vivir, de relacionarme y de entenderme a mí mismo. Además, estaba atravesando una ruptura y cuestionándome aspectos importantes de mi profesión, mis vínculos y el lugar que ocupaban las personas en mi vida. Aunque llevo relativamente poco tiempo en terapia y todavía no estoy en mi mejor momento, siento que algo importante va cambiando. Por primera vez estoy tomando decisiones que nacen de mis inquietudes, mis gustos y de lo que quiero para mí, en lugar de actuar por inercia o por lo que se esperaba de mí. Saber que estoy construyendo una vida más alineada con mis propios deseos está siendo una experiencia profundamente transformadora. Recomiendo hacer terapia mucho antes de llegar a tocar fondo. Tener a alguien que pueda acompañarte, enseñarte herramientas para la gestión emocional personal y social, que te aconseje y te haga ver las cosas desde otra perspectiva es muy constructivo. Mariano sabe escuchar, sabe enfrentarte a los temas que no quieres afrontar con buen tacto y comprensión. Es un muy buen apoyo para transitar los momentos difíciles de la vida.
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