Primero: no es ridículo
Mucha gente llega avergonzada por esto, como si fuera una tontería moderna. No lo es. Tener un sitio donde no te juzgan es una necesidad muy vieja, y si lo único que lo cumple es una app, eso dice algo del entorno, no de ti.
Le has contado cosas que no le has contado a nadie. Te responde bien, te calma y no pone cara. El problema no es que hables con ella: es que cada vez hablas menos con personas.

¿Te suena esto?
Abres la app antes que el chat de un amigo, porque ahí no hay que explicar el contexto.
Has salido del armario con la IA antes que con tu familia, o le has contado cosas que no le has dicho a nadie.
Te da la respuesta que necesitas oír, y eso engancha más que cualquier consejo real.
Ensayas conversaciones con ella y luego no llegas a tenerlas con quien tocaba.
Cuando cierras la app te queda una sensación rara de vacío, y vuelves a abrirla.
Sabes que no es una persona y aun así te importa lo que te contesta.
En qué te acompaño
Mucha gente llega avergonzada por esto, como si fuera una tontería moderna. No lo es. Tener un sitio donde no te juzgan es una necesidad muy vieja, y si lo único que lo cumple es una app, eso dice algo del entorno, no de ti.
Porque nunca se cansa, nunca se ofende y nunca te devuelve una cara. Cuando has crecido midiendo la reacción de la gente antes de hablar, un interlocutor sin reacción es un alivio enorme. Ahí está el enganche.
No te va a echar de menos, no va a recordar tu cumpleaños ni va a estar incómoda contigo. La reparación de lo relacional pasa por que alguien te aguante siendo incómodo, y eso una IA no lo puede hacer.
Se trabaja por pasos concretos: a quién contarle qué, en qué orden, y qué hacer con la ansiedad de después. No se trata de dejar la app, sino de que deje de ser el único sitio.
Para muchas personas LGTBIQ+ la IA ha sido el primer lugar donde decir en voz alta lo que eran sin consecuencias. Eso se respeta y no se ridiculiza: se usa como punto de partida, no como problema.
El objetivo no es prohibirte nada. Es que la app vuelva a ser una herramienta y no el sitio donde vive tu vida emocional.
Cómo trabajo
Contamos qué le cuentas a la IA y qué no le cuentas a nadie. Sin juicio y sin que tengas que enseñar conversaciones.
Miramos cuándo la abres: la hora, el estado de ánimo, qué pasó justo antes. El patrón casi siempre está ahí.
Empezamos por conversaciones pequeñas y reales, con personas concretas, y trabajamos lo que se dispara antes y después.
Se revisa lo que funciona, se ajusta lo que no, y se cuida que la app vuelva a su sitio sin que pierdas el alivio que te daba.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a personas LGTBIQ+ que llevan meses contándole a una IA cosas que no han dicho nunca en voz alta. Casi todas lo cuentan riéndose, y casi todas se ponen serias enseguida.
En esta comunidad muchos aprendimos pronto a calcular la reacción del otro antes de abrir la boca. Un interlocutor que nunca reacciona mal es, para eso, la solución perfecta y la trampa perfecta: alivia hoy y te deja sin práctica para mañana. Trabajo las dos cosas, el alivio y la práctica.
Aquí no se ridiculiza nada de lo que hayas hecho para no sentirte solo: se trabaja desde ahí y hacia gente de carne y hueso.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieUna primera sesión para ver qué te está dando y qué te está quitando. Online o en Madrid.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
No. Si abres la app antes que el chat de un amigo y llevas meses así, es un dato relevante sobre cómo estás. Que el motivo sea nuevo no lo hace menor.
No. El objetivo es que vuelva a ser una herramienta. Mucha gente sigue usándola después, pero para otras cosas y con otro peso.
No, es muy frecuente y tiene todo el sentido: fue el primer sitio sin consecuencias. Lo que se trabaja después es cómo dar el paso con personas, a tu ritmo.
Para ordenar ideas o desahogarte a las tres de la mañana, ayuda. Lo que no puede es sostenerte en el tiempo, notar lo que no dices ni incomodarte cuando hace falta, y ahí es donde se mueven las cosas.
Es lo más habitual. No hace falta enseñar ninguna conversación ni justificar nada: se empieza por lo que quieras contar.
Sí, y para esto en concreto suele funcionar bien: se empieza desde el mismo sitio donde ya te sientes cómodo hablando.
Reseñas en Google
Después de la pandemia me di cuenta de que había cosas que no estaba consiguiendo gestionar solo, sobre todo la ansiedad y lo mucho que me costaba relacionarme con los demás. Con el tiempo también fuimos trabajando mi autoestima, mis relaciones con otros hombres, mi familia, varios cambios de trabajo y hasta cómo volver a disfrutar de actividades fuera de casa. Seguimos haciendo terapia y todavía me queda camino, pero me conozco muchísimo mejor.
Llegué a España sintiéndome completamente perdido, sin saber por dónde empezar y atravesando uno de los momentos más difíciles de mi vida. Encontrar a Mariano fue un antes y un después. Desde la primera sesión sentí que tenía un espacio seguro donde podía hablar sin miedo a todo lo que se me venía. Me ayudó a recuperar la calma, a ordenar mis ideas y a volver a creer que había salida, incluso cuando yo no la veía.
Siempre quise hacer terapia pero no me atrevía. Mariano me ayudó a ver que no tenía que ser un compromiso eterno sino algo breve y puntual mientras me hiciera sentido y lo necesitara. Me vino realmente bien. Recomiendo 100%.
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