Entender qué pasa en tu cuerpo
El vaginismo anal (cierre involuntario) y la anodispareunia (dolor) tienen causas identificables y tratables. Empezamos por entender exactamente qué ocurre en tu caso.
Hay un tema del que casi no se habla en la salud sexual gay: el miedo, el dolor o la imposibilidad de tener sexo anal, ya sea en el rol pasivo, activo, o en ambos. No es un defecto. No es que no seas para eso. Y sobre todo: no tienes que aguantarlo ni seguir evitándolo para siempre.

¿Te suena esto?
Sientes dolor al intentar el sexo anal y no sabes si es físico, psicológico, o ambas cosas a la vez.
El cuerpo se cierra — literalmente — cuando intentas relajarte, y eso genera frustración o vergüenza.
Tienes miedo de hacerte daño, de que duela, de no poder, o de decepcionar a tu pareja.
Has evitado encuentros o has fingido preferencias para no tener que explicar lo que pasa.
La ansiedad anticipatoria tensa el cuerpo aún más, creando un ciclo que se retroalimenta sin parar.
Te has sentido completamente solo con esto: es un tema del que no se habla entre amigos ni en el ambiente.
En qué te acompaño
El vaginismo anal (cierre involuntario) y la anodispareunia (dolor) tienen causas identificables y tratables. Empezamos por entender exactamente qué ocurre en tu caso.
Orientación clara sobre qué corresponde revisar con un médico (proctólogo, gastroenterólogo) y qué es trabajo psicológico.
El miedo genera tensión muscular que genera dolor que genera más miedo. Trabajamos para interrumpir ese ciclo en el punto adecuado.
Técnicas de regulación y exposición gradual para que el cuerpo aprenda que puede estar seguro sin necesitar protegerse.
Si hubo una experiencia dolorosa, no consensuada o que te hizo sentir mal, el EMDR puede trabajar esa huella sin que tengas que contarla en detalle.
La presión de ser pasivo o activo también es parte del problema en muchos casos. Lo cuestionamos juntos sin juzgar.
Cómo trabajo
Historia completa, sin tabúes. Cuándo empezó, en qué contextos, qué lo mejora o empeora.
Identificamos si hay que derivar a médico primero o si podemos empezar el trabajo psicológico directamente.
TCC, técnicas de regulación, EMDR si hay trauma de base. Sin prisa ni presión de resultado.
El objetivo es que puedas elegir libremente, sin que el miedo o el dolor tomen la decisión por ti.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Hace años que acompaño a hombres gais que viven el sexo anal con miedo o con dolor: la tensión de que va a doler, la vergüenza de que «a estas alturas» les cueste, la evitación que se va comiendo su vida sexual. Casi ninguno llega hablando de esto abiertamente; llegan diciendo que algo no va bien y no saben con quién hablarlo.
El dolor o el miedo al sexo anal casi nunca es «que no sabes» ni falta de ganas: el cuerpo se tensa cuando anticipa dolor, y el miedo hace el resto. Miramos qué lo mantiene, cómo recuperar la calma y el control, y derivamos a lo médico lo que sea médico.
Y hay algo más que se ve menos: el rol que «deberías» cumplir y la presión de rendir. Aquí lo que sientes no se minimiza ni se reduce a «relájate y ya»: se trabaja.
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No. Puede ser físico (fisuras, hemorroides, hipertonía del esfínter), psicológico (ansiedad, trauma) o una combinación. Un proctólogo puede descartar causas orgánicas. Si el cuerpo está bien físicamente pero el problema persiste, el trabajo es psicológico.
Una contracción involuntaria del esfínter anal que dificulta o impide la penetración, generalmente de origen ansioso o relacionado con experiencias previas. El nombre es análogo al vaginismo en personas con vulva. Tiene tratamiento efectivo.
No. El objetivo de la terapia es que puedas elegir libremente — que si no quieres, sea una elección real, no una evitación forzada por el miedo o el dolor. Si después de trabajarlo decides que no es para ti, eso también es un resultado completamente válido.
En muchos casos sí. Una experiencia dolorosa, no del todo consensuada, o en la que sentiste que no podías parar puede dejar una huella que el sistema nervioso recuerda cada vez que hay una situación similar. El EMDR trabaja específicamente esa memoria.
Sí. El trabajo es verbal, cognitivo y de regulación del sistema nervioso — todo eso funciona perfectamente en videollamada. Las técnicas de exposición gradual las practicás por tu cuenta, con orientación precisa en sesión.
Depende de si hay trauma de base o no. Sin experiencias previas complicadas, en 6-10 sesiones se producen cambios significativos. Con historia que procesar, el trabajo es algo más largo pero consistente y progresivo.
Puedes reservar tu primera sesión directamente desde el botón de esta página, o escribirme por el formulario, al WhatsApp +34 623 18 36 25 o por Instagram @preguntadorenserie. Total confidencialidad desde la primera sesión.
Reseñas en Google
Empecé con Mariano después de probar dos psicólogos, me acompañó a transitar uno de los momentos más difíciles de mi vida. Siempre me sentí muy acompañado y contenido. Recomiendo su trabajo sin ninguna duda.
El principal motivo por el que busqué ayuda fue porque el trabajo ocupaba prácticamente toda mi vida. Trabajo entre dos países, viajo mucho y siempre tenía plazos muy ajustados, así que al final mi pareja, mi familia y mi tiempo personal siempre quedaban para después. En terapia pude aprender a ordenar mejor mis prioridades y a dar espacio a cada parte de mi vida sin sentir que estaba descuidando la otra. Sigo siendo una persona muy exigente y disfruto mucho de mi trabajo, pero ahora también me permito descansar, irme de vacaciones y desconectar sin sentir culpa. Hoy estoy muy feliz con lo que estoy construyendo, la terapia me ha permitido aterrizar mejor mis objetivos y entender que priorizar es importante para poder estar en paz. Mariano ha sido mucho más que un terapeuta para mí, su calidad humana y cercanía han hecho que todo fluya mejor de lo que hubiera esperado.
Conocía a Mariano porque era amigo de un amigo, aunque realmente no teníamos relación. Yo ya venía de hacer terapia con otro psicólogo que me había ayudado mucho, pero sentía que necesitaba seguir profundizando en algunas cosas. Además, la perdida repentina de un amigo me había dejado una tristeza con la que no podía seguir viviendo. Durante la terapia trabajé el duelo, lo demandante que era y que soy conmigo mismo, la presión del trabajo, la influencia de haber crecido en una familia bastante tradicional y cómo todo eso acababa afectando a mi autoestima. También hablamos mucho de la relación con mi cuerpo y de lo difícil que a veces es vivir con los ideales físicos que parecen existir dentro del ambiente gay. Ahora mismo ya no voy porque el trabajo y los viajes me absorben bastante, pero guardo un recuerdo muy bueno de todo el proceso. Incluso hemos coincidido alguna vez y sé que, si en algún momento vuelvo a necesitar terapia, puedo contar con él sin ninguna duda. ¡¡¡Un saludo y gracias por todo!!!
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