Diferenciar activismo de autoexigencia
No todo desgaste viene de la causa: parte puede venir de una exigencia interna de estar siempre disponible para defenderla.
Llevas años explicando, corrigiendo, defendiendo. En el trabajo, en la familia, en redes. Cada comentario homófobo o transfóbico te toca corregirlo, cada junio te toca educar. El activismo que elegiste como forma de supervivencia también puede vaciarte.

¿Te suena esto?
Sientes que no puedes desconectar nunca del todo: cualquier conversación puede convertirse en una batalla que no pediste.
Te agota tener que educar constantemente a gente que no se ha molestado en informarse.
Sientes culpa cuando no tienes fuerzas para corregir un comentario o participar en una causa.
Notas que ya no disfrutas los espacios LGTBIQ+ como antes, incluso los que antes te daban energía.
Te comparas con otras personas activistas y sientes que nunca haces suficiente.
Empiezas a sentir cinismo hacia causas que hace tiempo te importaban de verdad.
En qué te acompaño
No todo desgaste viene de la causa: parte puede venir de una exigencia interna de estar siempre disponible para defenderla.
Aprender a elegir tus batallas y a decir «hoy no» sin que eso signifique traicionar lo que crees.
No todo momento LGTBIQ+ tiene que ser también un momento de defensa o educación.
Vivir en alerta constante gestionando cómo te perciben tiene un coste real que merece atención.
Recuperar por qué te importa esto, para que la causa no se reduzca solo a agotamiento.
El activismo sostenible no se hace en soledad. Exploramos qué apoyos tienes y cuáles te faltan.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Europa o cualquier parte del mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Buena parte de mi trabajo es con personas LGTBIQ+ que se han dejado la piel en el activismo y ahora están vacías: siguen apareciendo y respondiendo, pero por dentro ya no queda casi nada. Casi ninguna llega diciendo «estoy quemada»; llegan diciendo que no pueden más y que les da culpa reconocerlo.
El agotamiento del activismo no es falta de compromiso ni debilidad. Miramos qué te empuja a no parar, por qué sientes que si sueltas fallas a los tuyos, y cómo sostener aquello en lo que crees sin que te cueste la salud.
Casi siempre hay una capa más: cuando la lucha es también tu identidad, descansar se siente como traicionar. Aquí el agotamiento no se minimiza ni se romantiza como «entrega»: se trabaja.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieEmpieza a poner límites que te permitan sostener la causa a largo plazo
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Sí, completamente. Elegir defender una causa no te hace inmune al desgaste. El activismo sostenido sin descanso lleva al agotamiento igual que cualquier otra forma de sobreexigencia.
No. Elegir tus batallas con criterio no es lo mismo que mirar hacia otro lado. Puedes sostener tus valores sin estar disponible para defenderlos las 24 horas.
Es habitual cuando el activismo se ha mezclado con la identidad y la autoexigencia. Trabajamos para separar lo que haces de lo que vales.
Comparte mecanismos —agotamiento, cinismo, sensación de ineficacia— pero la fuente es distinta: aquí viene de sostener una causa identitaria, no un puesto de trabajo.
Depende de cuánto tiempo lleves sin descansar de verdad. El alivio suele llegar antes que la recuperación completa: notar que puedes poner un límite concreto, aunque el proceso de fondo tome más tiempo.
Sí. Acompaño a personas LGTBIQ+ en España, en Europa y en cualquier parte del mundo, siempre que puedas contar con un espacio privado y conexión estable.
Nos conocemos por videollamada durante unos 60 minutos. Me cuentas cómo vives tu implicación con la causa y qué ha cambiado últimamente en tu energía.
Reseñas en Google
El principal motivo por el que busqué ayuda fue porque el trabajo ocupaba prácticamente toda mi vida. Trabajo entre dos países, viajo mucho y siempre tenía plazos muy ajustados, así que al final mi pareja, mi familia y mi tiempo personal siempre quedaban para después. En terapia pude aprender a ordenar mejor mis prioridades y a dar espacio a cada parte de mi vida sin sentir que estaba descuidando la otra. Sigo siendo una persona muy exigente y disfruto mucho de mi trabajo, pero ahora también me permito descansar, irme de vacaciones y desconectar sin sentir culpa. Hoy estoy muy feliz con lo que estoy construyendo, la terapia me ha permitido aterrizar mejor mis objetivos y entender que priorizar es importante para poder estar en paz. Mariano ha sido mucho más que un terapeuta para mí, su calidad humana y cercanía han hecho que todo fluya mejor de lo que hubiera esperado.
Empecé terapia para trabajar algunos desafíos relacionados con el estrés laboral y, con el tiempo, el proceso fue evolucionando hacia otros aspectos muy importantes de mi vida. Uno de los temas que más trabajé fue mi motivación, tanto para desarrollar mi actividad como autónomo como para afrontar nuevos retos profesionales.
Buscaba ordenar mis ideas en un momento complicado y la suerte me hizo encontrar a Mariano. Luego he pasado de todo… siempre con su gran apoyo. Sin su ayuda no estaría aquí tan feliz y tan preparado para lo que venga. Gran profesional, gran persona y después de 5 años de terapia puedo decir que gran amigo. Le he enviado a casi toda mi familia y amigos… todos opinamos lo mismo. La confianza y la conexión que creas con el es casi automática, y le estoy muy agradecido por toda su ayuda. 100% recomendable.
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