El listón que sube y no baja
Cada salto de productividad se convierte en el nuevo mínimo aceptable en cuestión de semanas. Se trabaja para poner esa escalada a la vista y decidir tú dónde está el techo, en lugar de que lo decida la herramienta.
Haces en una tarde lo que antes te llevaba una semana. Deberías tener más tiempo libre y tienes menos. Cada vez que subes el listón, el listón se queda arriba.

¿Te suena esto?
Terminas antes y en vez de parar, empiezas otra cosa.
Lo que hacías en una semana ahora te parece poco para un día.
Te cuesta cobrar o defender tu trabajo porque «total, me lo ha hecho la máquina».
Trabajas por la noche porque la IA no duerme y tú tampoco quieres perder la inercia.
Cuando no estás produciendo sientes que estás perdiendo el tren.
Tienes miedo de que si paras, te alcancen o te sustituyan.
En qué te acompaño
Cada salto de productividad se convierte en el nuevo mínimo aceptable en cuestión de semanas. Se trabaja para poner esa escalada a la vista y decidir tú dónde está el techo, en lugar de que lo decida la herramienta.
Mucha gente LGTBIQ+ aprendió que había que rendir por encima de la media para que no te pudieran reprochar nada. Con una herramienta que multiplica lo que produces, esa vieja exigencia se dispara. Ahí es donde hay que meter mano.
Cuando toda tu valía pasa por lo que entregas, un día sin entregar se convierte en un día en el que no vales. Se trabaja separar las dos cosas, que es lo que permite descansar de verdad.
La ansiedad por no quedarte atrás es real y no se resuelve negándola. Se mira qué parte es información y qué parte es el mismo miedo de siempre con ropa nueva.
Horarios que se cierran, tareas que se dan por terminadas, y un criterio de «suficiente» que no dependa de lo que la herramienta podría hacer si siguieras.
Descansar cuando podrías estar produciendo es lo más difícil de todo. Se entrena, como cualquier otra cosa.
Cómo trabajo
Contamos cómo es una semana tuya de verdad: horas, entregas, y qué pasa cuando terminas antes.
Miramos cuánto ha subido tu mínimo aceptable en los últimos meses, con números, no con sensaciones.
Se fija un tope de horas y un criterio de «terminado» que no dependa de lo que aún podrías hacer.
Revisamos qué aguanta y qué no, y trabajamos la culpa que aparece los primeros días de parar a tiempo.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a personas LGTBIQ+ que han duplicado lo que producen en un año y llegan agotadas sin poder explicar por qué, porque objetivamente están trabajando menos horas por tarea.
En esta comunidad me encuentro mucho la idea de que hay que ser brillante para estar a salvo: sacar mejores notas, ser el mejor del equipo, no dar motivos. Cuando aparece una herramienta que te permite rendir el triple, esa idea no se calma, se acelera. Por eso miro el rendimiento y la exigencia a la vez.
Aquí no se trata de que produzcas menos ni de que dejes de usar nada: se trabaja para que seas tú quien pone el techo.
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Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Ser productivo tiene freno. Esto se nota cuando terminas antes y en vez de descansar empiezas otra cosa, o cuando parar te produce ansiedad en lugar de alivio.
No hace falta. Lo que se trabaja es el criterio de cuándo está terminado, no la herramienta.
Es un miedo muy extendido y conviene separarlo en dos: lo que es información real de tu sector y lo que es la vieja exigencia de tener que demostrar más que los demás. Se miran por separado.
Se solapan bastante. La diferencia es que aquí el motor es la herramienta que te permite llegar más lejos cada semana. Si lo tuyo es el trabajo en sí, hay una página específica para eso.
Para poner un techo que aguante y quitar la culpa de descansar, un proceso breve de unas semanas suele bastar. Si debajo hay una exigencia muy antigua, se sigue trabajando después.
Sí, la mayoría lo hace online, muchas veces en el hueco de mediodía. El proceso es el mismo.
Reseñas en Google
Con Mariano, me di cuenta de lo exigente que soy conmigo mismo y de cómo vivía siempre con la sensación de ir corriendo. Poder parar, ordenar las ideas y tomar decisiones con más calma me ayudó muchísimo. Hoy vivo en Nueva York con mi pareja y siento que estoy en un camino profesional que realmente he elegido y no que simplemente me ha ido llevando. Mirando atrás, el cambio ha sido enorme y estoy muy agradecido por todo el proceso.
Tuve la experiencia de pasar por el despacho de Mariano durante 2025 y parte de 2026 para trabajar temas de carrera y autoestima profesional. Fue una experiencia inolvidable y muy muy útil. Me ayudó muchísimo 🙂 iré volviendo.
Hice varias sesiones para poner un poco de orden en temas relacionados con mi carrera como médico, mi familia y mis objetivos personales. La experiencia fue increíble y me ayudó bastante a aclarar muchas cosas. Aún me queda camino por recorrer, pero sin duda ha sido un paso importante para mí.
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