De quién depende que estés bien
Cuando el criterio de si vales lo pone otro, cualquier comida se convierte en un examen. Miramos a quién le has dado ese poder, desde cuándo, y qué pasaría si se lo retiras.
Repasas mentalmente qué ropa ponerte, qué no comentar, cómo sentarte. Llevas días dándole vueltas a una comida de dos horas. No es timidez: es presentarte a un examen que tu pareja nunca tuvo que hacer.

¿Te suena esto?
Si te tratan bien te crece el cuerpo; si están fríos, das por hecho que el problema eres tú.
No sabes qué necesitas de tu pareja ese día, así que tampoco se lo puedes pedir.
Pedirle apoyo te cuesta más que aguantar solo la incomodidad.
Te preparas para gustar, no para estar, y acabas actuando toda la tarde.
Sales de allí sin saber cómo estuviste, porque estuviste pendiente de ellos y no de ti.
Una frase ambigua de su madre te ocupa tres días de análisis.
En qué te acompaño
Cuando el criterio de si vales lo pone otro, cualquier comida se convierte en un examen. Miramos a quién le has dado ese poder, desde cuándo, y qué pasaría si se lo retiras.
Casi nadie llega sabiendo qué quiere de su pareja ese día: si que le coja la mano, si que cambie de tema, si irse antes. Primero se identifica; pedirlo viene después y cuesta mucho menos.
Pedir apoyo activa en mucha gente la sensación de estar dando problemas, sobre todo si de pequeño aprendiste a no molestar. Se trabaja para que pedir deje de costar más que aguantar.
Un gesto frío no es un veredicto sobre tu valor, aunque el cuerpo lo lea así. Separar el dato de la interpretación es buena parte del trabajo, y se nota mucho más allá de esa comida.
Prepararte para caer bien te deja actuando y agotado. Miramos qué versión tuya quieres llevar allí y cuál puedes sostener sin quedarte sin batería.
La alianza con tu pareja es lo que sostiene la tarde: qué hacéis si aparece un comentario, quién responde, cómo os avisáis. Eso se acuerda antes, no se improvisa en la mesa.
Cómo trabajo
Nos conocemos por videollamada. Me cuentas qué encuentro tienes por delante y qué es lo que más te pesa de él.
Valoramos tu situación concreta —cuánto sabe ya la familia, cómo ha sido el trato hasta ahora— y marcamos objetivos realistas.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés.
Ajustamos el ritmo según se acerque la fecha, o según cómo haya ido. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo a menudo a hombres gais que llevan una semana pendientes de una comida de dos horas. La pregunta que traen casi nunca es «¿me van a rechazar?», sino otra que incomoda más: «¿voy a gustar?».
Esa pregunta no va de esa familia: va de cuánto depende tu tranquilidad de que alguien te apruebe. Cuando el termómetro de si vales lo sostiene otro, cualquier encuentro se convierte en un examen.
Y hay algo que se ve poco: mucha gente no sabe qué necesita de su pareja ese día, así que no lo pide, y luego se queda con la sensación de no haber sido acompañado. Aquí saber qué pedir, y poder pedirlo, se trabaja.
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Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Sí, y es más frecuente de lo que parece en hombres gais. A la ansiedad de cualquier primer encuentro familiar se le suma el desgaste de años anticipando juicio por tu orientación: cualquier evaluación social, aunque sea neutra, se vive con más intensidad.
Que no le gustes a la familia de tu pareja no dice nada sobre tu valor ni, casi nunca, sobre el futuro de la relación. Separar esas dos cosas es buena parte del trabajo, para que un mal primer encuentro no se convierta en una sentencia que te dictas tú.
Con concreción: qué sabe su familia, qué nivel de cercanía vais a mostrar, qué hacer si aparece un comentario incómodo. En sesión se prepara esa conversación para no improvisarla el mismo día.
No hay una norma correcta. Lo importante es que sea una decisión consciente y compartida con tu pareja, y no una imposición silenciosa del miedo de uno sobre el otro.
Puede. Haber pasado por una salida del armario deja en mucha gente una alarma encendida ante cualquier situación que se parezca a «que me juzguen por quién soy». No es que sigas dentro: es que ese sistema sigue activo.
Es una situación distinta y más delicada, porque el ritmo de esa revelación no te pertenece. Ahí el trabajo es cómo acompañar a tu pareja sin cargar tú con una decisión que no es tuya.
Sí. Mucha gente empieza por una situación concreta con fecha. Podemos centrarnos en ese objetivo mientras esté cerca y seguir después solo si aparece algo más.
Reseñas en Google
Llegué a terapia con la necesidad de poner orden en muchos aspectos de mi vida. Quería trabajar cuestiones familiares, entender mejor algunos cambios vitales que estaba atravesando y encontrar un equilibrio entre mi relación de pareja, mis amistades y un trabajo en el sector audiovisual que me obliga a pasar muchos meses fuera de Madrid. Sentía que todo ocupaba demasiado espacio en mi cabeza y necesitaba no solo entender lo que me estaba pasando, sino también encontrar una forma más clara de tomar decisiones y construir un plan de acción que tuviera sentido para mí. Seguimos trabajando juntos y, poco a poco, voy aprendiendo a gestionar mejor todas estas áreas de mi vida. Mirando atrás, siento que ahora afronto las cosas con mucha más claridad y tranquilidad.
Me ayudó mucho trabajar con Mariano durante 2023 y 2025. Me enfrenté a cambiar de rol en mi trabajo, varias mudanzas en poco tiempo y afrontar muchos cambios a la vez en el contexto familiar. Cuento con el siempre que lo necesito y nos seguimos viendo. 😘
Muy buena experiencia haciendo terapia con Mariano. Me ayudó mucho con temas de pareja, trabajo y también con mi relación con mi familia. Me sentí súper cómodo y acompañado durante todo el proceso. La verdad, muy recomendable y seguro volveré más adelante 😊
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