Nombrar el duelo como duelo
No es debilidad ni ingratitud. Es un duelo real, y como todo duelo, necesita espacio para procesarse.
Aceptar quién eres no es solo alivio. También es duelo: por los años que viviste fingiendo, por la vida que imaginabas y ya no vas a tener, por la persona que creías que ibas a ser. Nadie te avisa de que aceptarte también se llora.

¿Te suena esto?
Te alegras de haberte aceptado, pero también sientes una tristeza que no sabes dónde meter.
Piensas en los años en que viviste «en modo seguridad» y sientes rabia por el tiempo que sientes perdido.
Ves a amigos heterosexuales con la vida que tú imaginabas de joven y te duele, aunque ya no la quieras.
Te preguntas quién habrías sido si hubieras podido vivir esto desde siempre.
Sientes que tienes que estar agradecido por haber podido aceptarte, y eso no te deja llorar lo que perdiste.
Nadie a tu alrededor entiende por qué, si ya «lo tienes resuelto», todavía hay días que te cuesta.
En qué te acompaño
No es debilidad ni ingratitud. Es un duelo real, y como todo duelo, necesita espacio para procesarse.
No se trata de recuperar esos años, sino de dejar de cargarlos como una condena.
La rabia por lo vivido puede colarse en relaciones y decisiones de hoy si no se trabaja aparte.
No la que otros esperaban, ni la que tú mismo repetías por costumbre: la tuya, con sus pérdidas y sus ganancias.
Se puede estar en paz con quién eres y, al mismo tiempo, doler lo que costó llegar hasta aquí. Las dos cosas conviven.
El duelo bien trabajado deja de ocupar todo el terreno y libera energía para el presente.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Europa o cualquier parte del mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Trabajo a diario con personas LGTBIQ+ que, justo al aceptarse, sienten una tristeza que no esperaban: el duelo por los años y las versiones que la vida en el armario les quitó. Aquí llorar eso no es un paso atrás: es parte de colocarte bien.
Es un duelo que casi nadie valida: has ganado libertad y a la vez has perdido la vida que dabas por hecha, los planes que habías imaginado y una versión de ti que ya no vuelve.
Que aceptarte haya sido lo correcto no significa que no duela lo que costó: los años que no viviste, la gente que se quedó por el camino, la versión de ti que tuviste que dejar atrás. Aquí esa tristeza no se contradice con estar mejor: se acompaña.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieDate permiso para hacer el duelo que nunca te dejaron hacer
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Sí, es muy frecuente. Aceptarte trae alivio, pero también confronta con los años vividos de otra manera. Ambos sentimientos son legítimos y pueden convivir.
Porque socialmente se espera que aceptarte sea solo celebración. El duelo de identidad no anula la libertad ganada: simplemente reconoce lo que también costó.
Se conoce como duelo de identidad o duelo por la vida no vivida, y aparece con frecuencia en terapia afirmativa LGTBIQ+, aunque no sea un diagnóstico formal en sí mismo.
Varía mucho según cuánto tiempo viviste ocultando o postergando tu identidad. No hay un plazo fijo; el objetivo es que deje de pesar, no borrarlo.
Puede hacerlo, sobre todo si la rabia o la tristeza no procesadas se cuelan en cómo te vinculas hoy. Trabajarlo ayuda a que el pasado no condicione el presente.
Sí. Acompaño a personas LGTBIQ+ en España, en Europa y en cualquier parte del mundo, siempre que puedas contar con un espacio privado y conexión estable.
Nos conocemos por videollamada durante unos 60 minutos. Me cuentas tu historia, a tu ritmo, y empezamos a poner nombre a lo que sientes.
Reseñas en Google
Empecé terapia con Mariano en uno de los momentos más difíciles de mi vida, cuando falleció mi madre. Tener un espacio donde poder hablar de todo lo que estaba sintiendo me ayudó muchísimo a atravesar ese duelo. Con el tiempo también trabajamos otras cosas importantes para mí, como aprender a poner límites, gestionar mejor mi energía y no llegar siempre al agotamiento. Hoy siento que afronto mi día a día con mucha más calma y herramientas. Aunque ya no voy de forma regular, sigo volviendo de vez en cuando para revisar cómo estoy y seguir creciendo. Me alegro muchísimo de haber dado el paso de empezar terapia con él. Lo recomiendo muchísimo sin ninguna duda.
Conocía a Mariano porque era amigo de un amigo, aunque realmente no teníamos relación. Yo ya venía de hacer terapia con otro psicólogo que me había ayudado mucho, pero sentía que necesitaba seguir profundizando en algunas cosas. Además, la perdida repentina de un amigo me había dejado una tristeza con la que no podía seguir viviendo. Durante la terapia trabajé el duelo, lo demandante que era y que soy conmigo mismo, la presión del trabajo, la influencia de haber crecido en una familia bastante tradicional y cómo todo eso acababa afectando a mi autoestima. También hablamos mucho de la relación con mi cuerpo y de lo difícil que a veces es vivir con los ideales físicos que parecen existir dentro del ambiente gay. Ahora mismo ya no voy porque el trabajo y los viajes me absorben bastante, pero guardo un recuerdo muy bueno de todo el proceso. Incluso hemos coincidido alguna vez y sé que, si en algún momento vuelvo a necesitar terapia, puedo contar con él sin ninguna duda. ¡¡¡Un saludo y gracias por todo!!!
Llegué a España sintiéndome completamente perdido, sin saber por dónde empezar y atravesando uno de los momentos más difíciles de mi vida. Encontrar a Mariano fue un antes y un después. Desde la primera sesión sentí que tenía un espacio seguro donde podía hablar sin miedo a todo lo que se me venía. Me ayudó a recuperar la calma, a ordenar mis ideas y a volver a creer que había salida, incluso cuando yo no la veía.
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