Bajar la vigilancia para que rinda la cabeza
Estar pendiente de cómo te ven consume atención, la misma que necesitas para el temario. Se trabaja para que esa vigilancia baje donde se pueda bajar y para que no te la lleves a la mesa de estudio.
No es que no sepas estudiar. Es que estudias mientras decides cada día cuánto enseñas de ti en clase, en el piso o en la academia, y eso consume una parte del depósito antes de abrir el temario. Un proceso breve, de tres o cuatro semanas, suele bastar para llegar a la convocatoria de otra manera.

¿Te suena esto?
Estás calculando todo el rato: qué cuentas, con quién, en qué grupo de clase. Eso es estrés de minorías, y cansa aunque no pase nada.
Acabas de salir del armario (o estás en ello) justo en el año que más había que rendir, y las dos cosas piden la cabeza entera.
Te exiges el doble: como si sacar buenas notas fuera la prueba de que no te pueden reprochar nada.
En el piso compartido o en la residencia no descansas del todo: sigues midiendo qué se puede decir en el salón.
Si estudias fuera y en casa no lo saben, cada llamada a la familia te deja media tarde tocada.
Si sale mal no piensas «me salió mal»: piensas «no valgo», y eso viene de mucho antes que esta convocatoria.
En qué te acompaño
Estar pendiente de cómo te ven consume atención, la misma que necesitas para el temario. Se trabaja para que esa vigilancia baje donde se pueda bajar y para que no te la lleves a la mesa de estudio.
La activación ayuda hasta cierto punto y a partir de ahí solo estorba. Se entrena a reconocer dónde está ese punto en ti y a bajar de ahí antes del examen, no durante.
No hay que elegir entre las dos cosas, pero sí ordenarlas: con quién, cuándo y en qué orden, para que no te coma la semana de antes de un examen.
Muchas personas LGTBIQ+ llegan con la idea de que solo destacando se está a salvo. Se mira de dónde salió esa idea y qué precio está teniendo, porque es la que convierte un suspenso en una catástrofe personal.
Vivir fuera y no poder contarlo en casa es un desgaste que casi nadie nombra. Se trabaja qué se cuenta, a quién y cuándo, y cómo sostener el curso mientras tanto.
Horarios que aguanten un mal día, descansos que descansen de verdad y una forma de medir el avance que no dependa de cómo te sientes ese día.
Cómo trabajo
Nos conocemos por videollamada y vemos qué tienes por delante y para cuándo.
Si hay fecha, montamos un proceso corto y concreto de tres o cuatro semanas orientado a esa convocatoria.
Sesiones de 50 minutos, con tareas concretas entre semana. Online, desde donde estudies.
Al terminar valoramos si con eso basta o si hay algo de fondo que quieras seguir trabajando.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M-36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Recibo en consulta a estudiantes LGTBIQ+ en época de exámenes y a opositores que llevan dos convocatorias y una mudanza. Casi todos llegan diciendo que el problema es la concentración, y casi nunca es solo eso.
Cuando has aprendido pronto que había que ir con cuidado, esa alerta no se apaga al entrar en la biblioteca: sigue funcionando de fondo mientras intentas memorizar. Y muchas veces se junta con la idea de que hay que sacar sobresaliente para que nadie tenga nada que decirte. Trabajo las dos cosas a la vez, porque separadas no se sostienen.
Aquí no hay que demostrar que se estudia bastante: se trabaja con el calendario que hay y con la convocatoria que tienes delante.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieUn proceso breve, de tres o cuatro semanas, enfocado en esta convocatoria. Online o en Madrid.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
No del todo. La parte de técnica de estudio y ansiedad de examen es la misma, pero aquí se cuenta además con el desgaste de ir midiendo lo que enseñas de ti en clase, en el piso o en la academia. Ese gasto es real y se nota en el rendimiento.
No hace falta esperar. Es justo el momento en que un proceso breve ayuda más: ordenar las dos cosas para que no compitan por la misma semana.
Sí, si el objetivo es esta convocatoria. En tres o cuatro semanas se puede montar un plan que aguante, bajar la activación antes del examen y quitar de en medio el bucle de aplazar y castigarse. Lo de fondo, si quieres, se sigue trabajando después.
Sí, y es de lo que más aparece. Cada llamada a casa te deja tocado y eso se paga en horas de estudio. Se trabaja qué contar, cuándo y con qué apoyo, sin que nadie te empuje a hacerlo antes de tiempo.
Puede que no, y entonces trabajamos lo otro sin más. Pero conviene mirarlo: mucha gente descubre que la exigencia de ser impecable venía de ahí, y eso cambia bastante cómo se estudia.
Sí. La mayoría de estudiantes y opositores lo hacen online, sobre todo si estudian fuera. El proceso es el mismo.
Es una posibilidad y se cuenta con ella. Parte del trabajo es que un suspenso vuelva a ser un resultado y no un veredicto sobre quién eres.
Reseñas en Google
Con Mariano, me di cuenta de lo exigente que soy conmigo mismo y de cómo vivía siempre con la sensación de ir corriendo. Poder parar, ordenar las ideas y tomar decisiones con más calma me ayudó muchísimo. Hoy vivo en Nueva York con mi pareja y siento que estoy en un camino profesional que realmente he elegido y no que simplemente me ha ido llevando. Mirando atrás, el cambio ha sido enorme y estoy muy agradecido por todo el proceso.
Llegué a España sintiéndome completamente perdido, sin saber por dónde empezar y atravesando uno de los momentos más difíciles de mi vida. Encontrar a Mariano fue un antes y un después. Desde la primera sesión sentí que tenía un espacio seguro donde podía hablar sin miedo a todo lo que se me venía. Me ayudó a recuperar la calma, a ordenar mis ideas y a volver a creer que había salida, incluso cuando yo no la veía.
Quiero aclarar que después de 7 terapeutas puedo afirmar que Mariano es el mejor que he tenido con diferencia, me quito el sombrero, es una profesional de 10, si me hubieran dicho hace un año cómo iba a estar ahora, no me lo habría creído!! Empecé terapia muy perdida, desanimada, con muchas dudas sobre mi trabajo como actriz y sintiendo que no era suficiente. Ahora mirando atrás me doy cuenta de lo mucho que he cambiado (y lo mejor es que no solo lo noto yo). Estoy mucho mejor de ánimo, me tomo las cosas de otra manera y he aprendido a no machacarme tanto!! Todavía me queda camino, pero comparado con cómo estaba cuando empecé, el cambio ha sido enorme. Solamente puedo decir: GRACIAS MARIANO ♥️
Reseñas publicadas en Google y anonimizadas con iniciales para proteger la privacidad de cada persona.
Ver todas las reseñas en Google →