Soledad en el colectivo LGTBIQ+: causas y cómo trabajarla
Mariano Ventura
3 de julio de 2026 · 8 minutos de lectura
Hay dos tipos de soledad. La que eliges —el tiempo a solas que necesitas, la intimidad con uno mismo, el silencio que recarga. Y la que no has elegido: la que duele porque no es lo que querías, la que se instala cuando hay distancia entre lo que anhelas y lo que tienes.
La segunda tiene un nombre: soledad no deseada. Y en el colectivo LGTBIQ+, sus cifras son reveladoras.
Según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024, publicado por la Fundación Axa y la Fundación ONCE, el 34,4% de las personas LGTBIQ+ experimenta soledad no deseada, frente al 19,3% de la población heterosexual. Una diferencia de 15 puntos porcentuales que no es casualidad. Es el resultado de procesos muy concretos que este artículo intenta nombrar.
Por qué la soledad en el colectivo LGTBIQ+ es un tema específico
Crecer sintiéndose diferente a los demás
La soledad más antigua para muchas personas LGTBIQ+ no es la del presente. Es la de la infancia y la adolescencia: la sensación de ser el único, de no encajar del todo, de no poder compartir algo fundamental con las personas más cercanas.
Esa soledad tiene una particularidad: es una soledad de identidad. No es no tener a nadie —es no poder ser completamente uno mismo con quien se tiene. Y ese patrón, cuando se repite durante años en las etapas más formativas del desarrollo emocional, deja una huella que puede persistir mucho más allá del coming out.
La red de apoyo que no siempre estuvo
Las personas LGTBIQ+ han construido históricamente sus redes de apoyo fuera de la familia de origen, por rechazo real o anticipado. Eso implica que la red existe, pero se construye más tarde, con más esfuerzo y con mayor fragilidad inicial.
Cuando esas redes se rompen —por un cambio de ciudad, por una ruptura de pareja que era también el núcleo social, por el envejecimiento— la soledad puede ser especialmente intensa, porque no hay la red familiar de base que suele funcionar como colchón en esas situaciones.
El rechazo familiar y sus consecuencias a largo plazo
El rechazo familiar por orientación sexual o identidad de género es uno de los factores de riesgo más documentados para la salud mental del colectivo. Pero también es uno de los generadores de soledad más profundos y persistentes.
No contar con la familia como red de apoyo básica —o tener que relacionarse con ella desde una distancia emocional protectora— deja un tipo de soledad que no se llena fácilmente con amistades o pareja. Es la soledad de no ser visto, aceptado y amado sin condiciones por quienes «tendrían que» haberlo hecho.
La soledad dentro de la comunidad
Esto es menos visible, pero muy real: dentro del propio colectivo existe segregación. Las apps filtran por edad, por tipo de cuerpo, por expresión de género. Los espacios de socialización suelen concentrarse en determinados perfiles. Las personas mayores, las que no encajan en los cánones estéticos dominantes, las que tienen expresiones de género no normativas dentro del colectivo, las que viven fuera de grandes ciudades —todas ellas pueden experimentar soledad incluso rodeadas de personas LGTBIQ+.
La comunidad es un recurso extraordinario. Pero no es un espacio automáticamente seguro ni igualitario para todo el mundo.
La forma en que construimos vínculos también incide en la soledad. Algunos encuentran en estructuras relacionales no tradicionales —como las relaciones no monógamas— una vía para tejer redes afectivas más amplias. Otras personas prefieren la pareja estable. Lo importante es que el modelo elegido sea coherente con uno mismo, no una respuesta automática a la presión social.
La soledad tras la ruptura de pareja
Cuando la ruptura de una relación gay implica también perder la red social construida en torno a ella —los amigos en común, los espacios compartidos, las rutinas colectivas— la soledad puede ser devastadora. Y sin la red familiar que a veces absorbe ese impacto en parejas heterosexuales, la persona puede quedarse con un vacío de apoyo especialmente difícil de gestionar.
El impacto de la soledad en la salud mental
La soledad no deseada no es un estado emocional menor. La investigación la vincula con consecuencias serias para la salud física y mental, equiparables a fumar 15 cigarrillos al día en términos de impacto sobre la longevidad.
En el colectivo LGTBIQ+, la soledad interactúa con otros factores de riesgo preexistentes —el estrés de minoría, la homofobia interiorizada, las experiencias de rechazo— y los amplifica. No es sorprendente que el 64,9% de las personas LGTBIQ+ haya sufrido ataques de ansiedad y el 55,4% depresión, según los datos de la Confederación Salud Mental España.
La soledad también alimenta mecanismos de autoprotección que, con el tiempo, la perpetúan: la hiperindependencia emocional, la dificultad para pedir ayuda, la tendencia a cerrarse antes de ser rechazado de nuevo.
Cómo se trabaja la soledad en terapia afirmativa
La soledad no siempre se trabaja de forma directa. A menudo es el telón de fondo de otro motivo de consulta —ansiedad, baja autoestima, dificultades relacionales— y se va haciendo visible a medida que avanza el proceso.
Cuando se trabaja de forma específica, el enfoque suele incluir:
Distinguir tipos de soledad. No toda la soledad que se siente es del mismo tipo ni tiene las mismas raíces. Separar la soledad de identidad (no ser visto por lo que se es) de la soledad situacional (ausencia de red en un momento concreto) de la soledad crónica (patrón instalado de largo recorrido) permite trabajarlas de forma diferente.
Trabajar los mecanismos que la perpetúan. La hiperindependencia, la dificultad para confiar, el miedo al rechazo anticipado —todo lo que la persona hace para protegerse y que sin querer la mantiene alejada de los demás.
Explorar la historia de soledad. ¿Cuándo empezó esta sensación? ¿Qué aprendiste entonces sobre lo que necesitabas para ser querido? Ese trabajo de rastreo no es solo intelectual —a veces implica duelo por lo que no fue posible.
Construir red. De forma activa, consciente y gradual. No como sustituto del trabajo interno, sino en paralelo. La comunidad LGTBIQ+, los espacios afirmativos, las relaciones de amistad con profundidad emocional real —todo eso se puede trabajar.
Preguntas frecuentes sobre soledad en el colectivo LGTBIQ+
¿La soledad LGTBIQ+ es lo mismo que la soledad general?
Comparte muchos rasgos, pero tiene capas adicionales relacionadas con la identidad. La soledad de no poder ser uno mismo con las personas más cercanas, la soledad del rechazo familiar, la soledad dentro de la propia comunidad —son formas específicas que requieren una mirada específica.
¿Tener pareja protege contra la soledad?
Parcialmente. La soledad no siempre se va con la pareja. Se puede estar en pareja y sentirse profundamente solo si la relación no ofrece intimidad real, o si el resto de la red de apoyo es muy reducida. La pareja es un factor de protección, pero no el único ni el definitivo.
¿La comunidad LGTBIQ+ protege contra la soledad?
Puede ser un recurso extraordinario. Pero no automáticamente: depende del tipo de comunidad, de cómo se accede a ella y de la calidad de las relaciones que se construyen dentro. La pertenencia superficial no siempre cubre la soledad profunda.
¿Hay más soledad entre personas LGTBIQ+ mayores?
La investigación apunta que sí: las personas mayores LGTBIQ+ tienen tasas especialmente elevadas de aislamiento, en parte porque muchas pertenecen a una generación que construyó su vida con mayor invisibilidad y menores redes de apoyo institucional. El envejecimiento con identidad LGTBIQ+ es un tema que merece mucha más atención de la que recibe.
Conclusión: la soledad tiene nombre y tiene solución
Que el 34,4% de las personas LGTBIQ+ experimente soledad no deseada no es un dato estadístico abstracto. Es la experiencia concreta de personas que han crecido sintiéndose distintas, que han construido sus redes con esfuerzo, que han tenido que elegir entre ser ellas mismas y ser aceptadas por quienes querían.
Esa soledad no es culpa de nadie que la vive. Y no es inevitable.
Si sientes que la soledad —del tipo que sea— es algo que quieres trabajar, hay espacio para eso. Escríbeme.
Si la soledad resuena contigo, trabajo con personas LGTBIQ+ desde un espacio afirmativo, en Madrid y online.
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La soledad en el colectivo LGTBIQ+ tiene solución. Un psicólogo LGTB Madrid puede ayudarte a encontrar el apoyo que necesitas.
Artículo revisado y redactado por Mariano Ventura Barreira
Psicólogo General Sanitario · Colegiado M-36402 (COP Madrid)
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