Procesar el impacto inicial
Sorpresa, negación, miedo: tus emociones son legítimas y necesitan su espacio — uno que no sea tu hijo.
Te lo dijo —o lo descubriste— y se te movió el piso: sorpresa, miedo por su futuro, quizás culpa o creencias que chocan. Querer a tu hijo no está en duda; saber cómo acompañarlo, a veces sí. Este espacio es para ustedes: madres y padres que quieren llegar bien, aunque hoy estén perdidos.
Psicólogo General Sanitario M-36402 · Online · Confidencial · Español e inglés

¿Te suena esto?
Desde que lo supiste, no sabes qué decir ni qué preguntar sin meter la pata.
Sientes un duelo confuso por el futuro que habías imaginado para él.
Te preguntas si hiciste algo «mal», aunque nadie te lo diga a la cara.
Tu pareja y tú reaccionaron distinto y el tema los está distanciando.
Te preocupa el qué dirán: la familia grande, la iglesia, el pueblo.
Ves a tu hijo alejarse y no sabes cómo recuperar la cercanía.
En qué te acompaño
Sorpresa, negación, miedo: tus emociones son legítimas y necesitan su espacio — uno que no sea tu hijo.
Información realista sobre orientación e identidad: qué es, qué no es, qué dice la evidencia. Las dudas se responden mejor que se reprimen.
No perdiste un hijo: perdiste un guion imaginado. Diferenciarlo te permite recibir al hijo real, que sigue ahí.
Qué decir, qué evitar, cómo preguntar por su vida, cómo tratar a su pareja: habilidades prácticas de acompañamiento.
Familia extensa, comunidad religiosa, vecindario: estrategias para sostener a tu hijo frente a otros, incluso mientras tú sigues procesando.
Si hubo palabras que dolieron o años de silencio, trabajamos la reparación: nunca es tarde para acercarse mejor.
Cómo trabajo
Reservas online y nos conocemos por videollamada en una primera sesión de 60 minutos. Me cuentas qué te trae.
Valoramos tu situación y marcamos objetivos realistas, a tu ritmo y a tu medida.
Sesiones de 50 minutos, semanales o quincenales, desde donde estés: España, Latinoamérica o el mundo.
Vamos ajustando técnicas, frecuencia y enfoque según avances. Tú llevas el timón.

Sobre mí
Psicólogo G.S. M36402 · Terapia Afirmativa LGTBIQ+
Llevo años acompañando a personas LGBTIQ+ a dejar de funcionar en modo supervivencia y empezar a vivir. En consulta no hay nada que tengas que demostrar: trabajamos desde el respeto absoluto a quién eres y a cómo quieres vivir tu identidad, tu orientación y tus vínculos.
Trabajo hace años con personas LGBT y sé, por sus historias, el poder que tiene un padre que acompaña: es el factor protector más potente que existe para su salud mental. Ayudarte a ti es también cuidarlo a él — y tomarse en serio tus dudas es parte del trabajo, no un obstáculo.
Cada vez más madres y padres consultan queriendo hacerlo bien, y es de los trabajos más esperanzadores que hago: los vínculos que atraviesan este proceso suelen salir más fuertes y más honestos que antes del armario.
Sígueme en Instagram · @preguntadorenserieConsultar no es debilidad: es el gesto de amor más concreto que puedes hacer hoy. Te acompaño en el proceso.
Reservar primera sesiónPreguntas frecuentes
Sí: aunque ames a tu hijo, la noticia reorganiza expectativas, imágenes de futuro y a veces creencias profundas. El impacto inicial no te hace mal padre; lo que importa es qué haces después con él. Procesarlo en un espacio propio evita que lo procese tu hijo por ti.
No: la orientación sexual no la causan la crianza, ni la ausencia o presencia de nadie, ni ninguna experiencia. Es una variante natural de la diversidad humana, presente en todas las culturas y épocas. La culpa parental es comprensible pero no tiene base: y soltarla te libera para acompañar.
Es uno de los conflictos más dolorosos que acompaño, y tiene caminos: muchas familias creyentes encuentran lecturas de su fe compatibles con el amor pleno a su hijo, y comunidades religiosas que los acogen. No te pediré renunciar a tu fe: trabajaremos para que fe e hijo dejen de estar en guerra.
Con honestidad y sin reproche: reconocer que lo sabes, expresar tu amor primero y tus preguntas después, y respetar que él marque los tiempos del detalle. En sesión preparamos esa conversación palabra por palabra si hace falta: la primera reacción se recuerda toda la vida.
Casi siempre, si hay voluntad: la reparación empieza reconociendo el daño sin justificarlo («no supimos, te dolió, lo sentimos») y continúa con hechos sostenidos. Los hijos suelen estar esperando ese gesto más de lo que muestran. Trabajamos el cómo, el cuándo y la constancia.
Sí, y suele ser lo ideal: cuando cada uno va a un ritmo distinto —uno acepta, otro calla— el desencuentro entre ustedes se suma al problema. Las sesiones conjuntas alinean el acompañamiento y descargan la tensión de la pareja.
Sí. Sesiones por videollamada para España y toda Latinoamérica, en español neutro. La primera sesión dura 60 minutos; las siguientes, 50.