Vigorexia e inteligencia artificial: cuando el cuerpo deja de ser real
La vigorexia e inteligencia artificial están cada vez más presentes en redes sociales y afectan directamente a cómo percibimos nuestro cuerpo. ¡Ese cuerpo tiene IA! Me decía una persona en Instagram a partir de una foto que colgué de mi perro con mi entrenador personal (yo no estaba en la foto). Te aseguro que el cuerpo era real, vamos, que lo sigue siendo, yo lo veo todos los días… pero no dejó de llamarme la atención el comentario. Y como justamente esta semana he tenido varios pacientes con los que hemos trabajado síntomas relacionados con la este fenómeno, hoy quiero hablarte de la vigorexia e inteligencia artificial y su impacto.
¿Qué es la Vigorexia?
La Vigorexia aparece cuando una persona se obsesiona con su cuerpo. Nunca se siente lo suficientemente fuerte o musculoso. Los demás sí la ven en buena forma. Suele pasar que dedica muchas horas al gimnasio, se preocupa demasiado por la comida o usa suplementos de forma excesiva. Detrás de esto hay mucha ansiedad y una imagen corporal distorsionada, similar a lo que ocurre en otros trastornos alimentarios. Puedes ampliar información sobre este trastorno en la Asociación Americana de Psiquiatría. A veces, la esta presión estética puede ir acompañada de conductas propias de la bulimia, como comer en exceso y luego intentar compensarlo con ayunos, provocarse el vómito o ejercicio extremo.
Sí, el de la foto soy yo. Es real, pero aparece con tres brazos. Pedí a la inteligencia artificial usar proporciones del David de Miguel Ángel. El resultado recuerda a Shiva, la deidad india. Y claro, el resultado es espectacular: piel perfecta, pectorales cincelados, simetría imposible. Por un instante, mirarme así me hizo sentir más atractivo. Pero enseguida vino la pregunta: ¿por qué necesito verme así para gustarme? Esa imagen no soy yo; es una fantasía generada por un algoritmo.
Cada día más hombres —en especial hombres gays cis— caemos en esa misma trampa digital vinculada a la vigorexia e inteligencia artificial. Consulta más sobre salud mental en la Organización Mundial de la Salud. Los filtros nos permiten crear versiones “mejoradas” de nosotros mismos, pero también alimentan una ansiedad creciente por alcanzar un cuerpo perfecto que no existe. Ahí está la trampa de la que se alimenta la vigorexia e inteligencia artificial: el cuerpo es siempre inalcanzable.
Impacto de la vigorexia e inteligencia artificial en hombres gays
Como psicólogo veo a diario cómo este fenómeno afecta la salud emocional y la autoimagen dentro de la comunidad LGTBIQ+. Puedes explorar más recursos en The Trevor Project.
1. Comparaciones irreales.
La IA fabrica cuerpos que no responden a la biología, sino a la estética del deseo. Verlos repetidos una y otra vez en redes genera frustración y autocrítica constante. Puedes leer más sobre el impacto de redes sociales en la autoestima aquí.
2. Refuerzo del ideal único.
En los espacios gays, el ideal del cuerpo atlético y definido se amplifica. Los filtros y la IA refuerzan ese canon, invisibilizando cuerpos gordos, trans, mayores o simplemente reales.
3. Escalada hacia la presión + inteligencia artificial.
Cuanto más se idealiza lo imposible, más hombres se lanzan a rutinas extremas, dietas restrictivas y uso de sustancias para acercarse al modelo digital.
4. Auto-objetificación.
Editar el propio cuerpo una y otra vez nos enseña a vernos como productos, no como personas. Esa mirada externa se cuela en la autoestima y la erosiona.
5. Ansiedad social.
La distancia entre el “yo digital” y el “yo real” provoca miedo al rechazo. Muchos evitan mostrarse sin filtro, incluso en relaciones íntimas.
6. Distorsión del bienestar.
El foco deja de estar en la salud o el disfrute del movimiento, y se desplaza hacia el rendimiento estético. Se entrena para la cámara, no para el cuerpo.
7. Normalización del «irrealismo»
Vemos cuerpos imposibles a diario. Nuestra percepción se adapta. Lo real parece insuficiente, lo natural pierde valor.
Conclusión: volver a habitar lo real
Hemos perdido el amor por los cuerpos reales porque la imagen digital se volvió una moneda de validación, como lo eran (¿antes?) los likes. Pero ningún algoritmo puede sustituir la sensación de bienestar que da aceptarse y habitar el propio cuerpo.
La terapia nos ayuda a desactivar el ideal único, a mirar con más compasión y a reconectar con el placer de lo auténtico. Si quieres profundizar, revisa información sobre trastornos alimentarios aquí. Recuperar el amor por lo real no es renunciar a la belleza, sino recordar que lo bello también somos nosotros, tal y como somos.
Para reflexionar
-
¿Qué siento cuando veo una foto mía sin filtros? Identifica la emoción.
-
¿Por qué me resulta tan difícil aceptar mi cuerpo tal como es hoy?
-
¿Qué parte de mí busca validación cuando publico una imagen editada?
-
¿Puedo reconocer en qué momento pasé de querer cuidar mi cuerpo a intentar “corregirlo”? (¿Fue un momento, una edad, un evento, una persona que ví…?)
- ¿Cómo se sentiría vivir en un cuerpo que ya no necesita aprobación externa?
- ¿Qué paso pequeño podría dar hoy para reconciliarme con mi cuerpo real?
Puedes continuar leyendo artículos relacionados tales como este sobre compensación en la comunidad LGBTIQ+