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19 de agosto de 2025

¿Puede resultar terapéutico tener mascota? El poder sanador del un vínculo incondicional.

En mi práctica como psicólogo experto en comunidad LGTBIQ+, observo cómo el lazo con una mascota puede convertirse en un proceso de reparación emocional. Un compañero que brinda amor incondicional puede ser un bálsamo muy potente para sanar heridas del pasado, experiencias de abuso, circunstancias de abandono o discriminación. A través de ese lazo, se establece un ámbito de encuentro, empatía silenciosa y autorregulación emocional que muchas veces faltó en la niñez.

1. Sin juzgamiento y amor incondicional

Las mascotas nos ofrecen la posibilidad de cuidar y ser cuidados sin giros ni condescendencias. Esa aceptación libre de quiénes somos y de nuestro origen puede llenar lagunas emocionales profundas. Un estudio cualitativo destaca que esta protección brinda “apoyo emocional continuo, abrigo en crisis, identidad positiva y autoestima”
(BioMed Central).

2. Reducción del estrés y aumento de la estabilidad emocional

Diversas investigaciones muestran que el contacto con animales reduce el cortisol (la hormona del estrés) y aumenta la oxitocina, la serotonina y la dopamina, sustancias neuroquímicas vinculadas con el bienestar emocional
(Mental Health Center, Harvard Health).
Además, pasear con un perro enseña a poner atención plena al presente, al interactuar con los sentidos y practicar mindfulness
(Harvard Health).

3. Mejora de la felicidad y la satisfacción con la vida

Una investigación encabezada por la Universidad de Kent determinó que tener un gato o un perro incrementa la satisfacción con la vida entre 3 y 4 puntos en una escala de 7, lo cual equivale al impacto emocional de recibir un ingreso económico adicional importante
(The Times).

4. Aumento de la autorregulación y la rutina

Las mascotas aportan estructura a la vida diaria: alimentarlas, sacarlas a pasear, jugar con ellas. Esta ritualidad beneficia especialmente a quienes han atravesado inseguridad o abandono, ayudándoles a recuperar control, previsibilidad y autocuidado
(Washu Meyer and Associates, MensLine Australia).


Cuatro aspectos clave investigados que confieren relevancia al vínculo con mascotas:

  • Neuroquímica positiva: La interacción con animales activa hormonas de bienestar y reduce el estrés
    (Mental Health Center, Harvard Health).

  • Felicidad cuantificable: Tener una mascota incrementa significativamente la satisfacción vital, comparable a un aumento económico importante
    (The Times).

  • Identidad y pertenencia emocional: El vínculo con una mascota supone sostén emocional, identidad y sensación de pertenencia
    (BioMed Central).

  • Estilo de vida saludable y estructurado: Favorece la atención plena, la actividad física y el cuidado personal sostenido
    (Washu Meyer and Associates, Harvard Health).


Conclusión

La relación amorosa y silenciosa que se crea con un animal doméstico —ya sea un perro, un gato u otro compañero— puede funcionar como una “terapia viva”: refuerza la autorregulación emocional, ayuda a reparar el pasado, proporciona compañía constante y promueve una vida más plena y organizada.

Dicho esto, la adopción de un animal es una elección seria. No es una terapia mágica, sino una responsabilidad que implica compromisos: atención diaria, gastos veterinarios y cambios en los hábitos. Antes de dar el paso, conviene preguntarnos si realmente estamos preparados para asumir ese deber. Solo con una mirada responsable y comprometida podremos aprovechar todo el potencial sanador que una mascota puede ofrecernos en el camino hacia el bienestar emocional.