La «Indefensión Aprendida» (IA) es un fenómeno psicológico que influye en nuestra conducta y emociones. Describe la sensación de impotencia que surge cuando, tras enfrentar repetidas experiencias negativas, llegamos a creer que no tenemos control sobre nuestra realidad. En la comunidad LGTBIQ+, esta indefensión puede aparecer como una respuesta al rechazo, la discriminación y la exclusión social, afectando nuestra salud mental y nuestra capacidad de crear nuevos vínculos.
¿Qué es la indefensión aprendida?
El origen de la IA se remonta a un experimento en el que se observó cómo las ratas dejaban de intentar escapar de un entorno de dolor y sufrimiento tras múltiples intentos fallidos. Este comportamiento se trasladó luego al estudio del comportamiento humano, donde las personas, después de experimentar situaciones de abuso, discriminación o maltrato, también comienzan a sentirse incapaces de mejorar su situación. Esto no solo afecta nuestras emociones, sino que también reduce nuestra motivación para intentar cambiar las cosas.
En el contexto de la comunidad LGTBIQ+, este fenómeno puede manifestarse cuando, tras años de bulling, rechazo o exclusión, las personas dejan de buscar respecto o poner el foco en límites, adoptando una postura pasiva frente a situaciones que les dañan, abusos psicólogicos o personalidades narcisistas. Esto puede ser causa de una baja autoestima y la idea de que no se puede escapar del maltrato o la discriminación, llevandonos a la depresión y el algunos casos a ideas suicidas.
Efectos en nuestra conducta y emociones
La IA genera respuestas emocionales negativas, como estrés crónico, picos de ansiedad, ataques de pánico y paralización. Estos eventos, a su vez, nos pueden llevar a adoptar conductas que perpetúan el malestar, como el aislamiento social o la aceptación de relaciones tóxicas, ya que caemos en la falsa idea de que no queda más remedio, o que por alguna razón «es lo que merecemos».
Según un estudio publicado en la Journal of Behavioral Psychology (2021), las personas que experimentan indefensión aprendida también tienden a desarrollar «hábitos de evitación», como evitar confrontaciones o situaciones que podrían mejorar su vida por temor a fracasar de nuevo. En la comunidad LGTBIQ+, esto puede significar evitar espacios donde se podría experimentar rechazo o esconder la propia identidad para minimizar el riesgo de discriminación. Otra manera de conseguir dicha evitación es a través de las drogas, el alcohol o el sexo compulsivo.
Romper el ciclo: ¿cómo recuperar el control¿
Salir del ciclo de la IA requiere un cambio gradual en nuestras creencias y acciones. La «terapia cognitivo-conductual» (TCC) ha demostrado ser muy eficaz para ayudar a las personas a identificar y desafiar pensamientos auto-limitantes, según la APA. La TCC nos permite reconstruir la idea de que, aunque no siempre podemos controlar lo que nos sucede, sí podemos cambiar cómo respondemos a esas situaciones.
Además, buscar apoyo emocional en espacios seguros, ya sea a través de amigos, grupos de apoyo o terapias especializadas para la comunidad LGTBIQ+, es crucial rodearse de personas que validen nuestra identidad y emociones, así como la forma de expresarlas, y que nos motiven a tomar pequeñas acciones para mejorar nuestro bienestar puede marcar una gran diferencia.
En resumen…
La indefensión aprendida no tiene por qué definirnos, como ningún pensamiento o conducta te define, pero si que puede ser muy útil no caer en ella. Como miembros de la comunidad LGTBIQ+, tenemos el poder (y el deber) de crear(nos) espacios donde nos sintamos valorados y queridos, y eso comienza con la creencia de que sí podemos cambiar nuestra realidad.
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Referencias:
– [Journal of Behavioral Psychology](https://www.journalofbehavioralpsychology.org)
– [American Psychological Association (APA)](https://www.apa.org/pubs/journals/rev/)
– [Revista de Psicología Cognitiva](https://www.psicologiacognitiva.org)